Como la Constitución de Cádiz suprimió los tributos reales, cuyo pago empobrecía a los indígenas, la noticia del restablecimiento de este cuerpo legal fue recibida con alegría en San Miguel Totonicapán y otras poblaciones del altiplano guatemalteco. Sintiéndose amenazado, el Alcalde Mayor de Totonicapán huyó. El historiador Horacio Cabezas narra así los sucesos: “Los sublevados celebraron la vigencia de la nueva Constitución con cohetes, música, repique de campanas y corrida de toros, actos en los que (Atanasio) Tzul asistió vestido a la española, con casaca, sombrero al tres, espadín, bastón y medalla al cuello. El 12 de julio, por la noche, los principales y los líderes de la revuelta reconocieron a Tzul y a su esposa, Felipa Soc, como reyes, y les impusieron las coronas de San José y Santa Cecilia, respectivamente. Durante el mismo acto, se nombró Presidente a Lucas Aguilar”.
El reinado de Atanasio Tzul, que se inició el 12 de julio de 1820, fue de solo 29 días. El gobierno colonial recuperó la plaza, capturó, azotó y encarceló a Tzul. No fue sino hasta el primero de marzo de 1821 que fue indultado y salió libre. En Totonicapán, hay un monumento a Tzul, con una estatua realizada por Rodolfo Galeotti Torres, que lo presenta con una imponente hidalguía. En la capital guatemalteca, una calzada lleva el nombre de Tzul. El líder indígena murió en 1830, a la edad de 70 años, cuando el Reino de Guatemala era ya independiente. El 12 de julio de 2021, el presidente de la república devolvió la silla de Atanasio Tzul, que tiene diversas tallas en madera, a los 48 cantones de Totonicapán, que ahora la conservan y valoran.
La Constitución de Cádiz fue un importante cuerpo legal que desmontó la armazón del Antiguo Régimen, dio libertad de cultivo, abolió los privilegios nobiliarios, prohibió la tortura. En nuestro caso, nos benefició con reformas políticas, sociales y económicas, incluyendo la libertad de prensa y la supresión del tributo de los indígenas. Las Cortes de Cádiz abolieron la Inquisición el 22 de febrero de 1813. También suprimieron la venta de puestos de la administración pública.
Gracias a la Constitución de Cádiz, en la capital guatemalteca circularon dos periódicos que abiertamente discutían el tema de la independencia. Este cuerpo legal estableció una monarquía constitucional, en la que la ley estaba por encima del rey, lo cual nunca fue del agrado de Fernando VII.
Francisco Pérez de Antón señaló: “La de Cádiz fue la primera Constitución liberal de Europa y del mundo hispánico, la primera Carta Magna que suprimía la sociedad estamental y establecía un nuevo orden más digno y más justo…”.
La progresista Constitución de Cádiz fue elaborada por representantes de España y de las provincias de ultramar. Por el Reino de Guatemala figuraron varios delegados, entre ellos, Antonio de Larrazábal, que desempeñó un papel brillante. Inclusive fue presidente de las Cortes (la presidencia era rotativa). Las Cortes de Cádiz reconocieron que el indígena era el americano olvidado.
La figura del carismático dirigente Atanasio Tzul debe verse en el entorno general en la que emergió hace 202 años. Este no propició un movimiento independentista, sino solo regional, para no seguir pagando tributos que la Constitución de Cádiz había abolido. Sin embargo, todo ocurrió en la urdimbre independentista, que sacudía a los habitantes de los continentes de América y Europa.
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