Por si no la conoce se la presento. Es el personaje que saltó a la fama cuando su creador, Fernando de Rojas, hace más de quinientos años, decidió compartirnos los entresijos del trabajo malicioso de las mujeres que se dedican a “hacer celestinaje” a cambio de favores, dinero, poder sobre otros seres. El significado de su oficio ya no es solamente concertar relaciones amorosas, porque en esto las redes sociales la aventajan y la arrinconaron sin rescate de ese espacio de bruja, reparadora de virgos y consejera de mujeres que seducen hombres a cambio de placer.
No es que le haya tocado “ borrón y cuenta nueva”, durante las distintas épocas, la mayoría de jóvenes han ido descubriendo y liberando instintos y pretensiones. La mayoría sabe a dónde va y a quién desea para entretenerse. Si un matrimonio se impone o se avizora es porque el pan ya se coció, y para unirse no necesitan de la intervención de la tía o de la “amiga de mamá” para hablarle al proyecto humano, –hombre o mujer–, de las virtudes, gracias, talentos y economías que lo identifican.
De la misma manera que las redes sociales y la evolución tecnológica dejaron para el recuerdo, los pañuelitos bordados, los sábados de conciertos, los álbumes, los slides, los discos musicales y el enamorarse suspirando, ya no se necesita de la intervención de terceros para conocerse. Ahora es práctico. Un pago mensual y tienen a la vista páginas de fotos y presentaciones de seres que andan en lo mismo: buscando pareja para entretenerse. La soledad ataca, la pereza del galanteo pesa más. Tienen éxito. De primas a primeras, si por la vista entra el pastel, ¿Por qué no los seres humanos? Pavos reales, engañifas de cuerpos esculturales, intereses económicos y, frecuentemente, casos que hacen clic y les va bien. Celestina perdió la cancha.
Sin embargo, Celestina, experta en picardías, venerada todavía por seres inmorales, hace un celestinaje diferente. Transmutó en el tiempo. Tanto en Guatemala como en otros países avasallados por el abuso y el servilismo encontró trabajo en múltiples espacios: Facilita y promueve, de manera encubierta, contactos con fines políticos, represivos, practica la corruptela y hasta finge desmadejar enredos por el apego a la justicia. La sabe utilizar con odio y venganza. Ahí está su poder, ahí está su secreto. Celestina se degradó. Hoy como ayer, endulzando el oído de hombres poderosos que la saben recompensar generosamente. Celestina, como en la obra literaria, tiene protegidas, mujeres más jóvenes que valoran sus consejos y experiencia, la obedecen y accionan nutridas de sus serviles consejas, cargadas de despotismo físico y moral, destruyendo vidas, destruyendo pueblos y a hombres y mujeres engañados. Celestina pervivirá, mientras, existan mujeres, tan inmorales como los hombres que las contratan y utilizan.
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