La urgencia de crear distritos electorales pequeños

La forma en la cual se elige a los diputados al Congreso de la República ha tenido como resultado poca transparencia de la actuación de los representantes, nula cuentadancia y gran corrupción. La consecuencia de ello (la más catastrófica) es la de mantenernos en la situación actual, que es la de atasco del país en casi todos los órdenes. Para realizar una corrección histórica, se creó la asociación no lucrativa, con fines políticos, Acción 157, cuyo propósito es el cambio del artículo constitucional 157, dirigido a sustituir los distritos electorales grandes, que ahora tenemos, por distritos pequeños, que permitirían conocer al diputado, tanto sus virtudes como sus mañas, dicho esto último en buen chapín, todo lo cual fue anunciado en una conferencia de prensa.

La propuesta es que el Tribunal Supremo Electoral cree 160 distritos, en los que todo ciudadano, sin necesidad de que lo postule un partido político, pueda inscribirse como candidato a diputado, para un periodo de dos años. Salirse del férreo y corrupto sistema de partidos políticos sería una ganancia, de grandes repercusiones para el cambio de país, que es hoy un deseo generalizado.

Según expuso en conferencia de prensa el representante legal de Acción 157, licenciado Acisclo Valladares Molina, con la reforma propuesta se acaba el monopolio de los partidos políticos de postular a candidatos a diputado.El tamaño pequeño del distrito permitiría que candidatos y electores se conozcan bien. Todo ciudadano podría saber quién es el diputado que lo representa, sus principios y valores y los intereses que tiene. Permitiría que hubiera representación de un mayor número de etnias, de mujeres y migrantes. Para una reelección, el candidato tendría que estar en contacto más directo con sus electores, cuyo trabajo estaría en una vitrina. Según expone el ponente de la reforma: “O (el diputado) hace bien su trabajo o el pueblo —con su voto— lo saca del Congreso”. Todo esto no es posible ahora, porque los diputados se eligen por grandes distritos, que no permiten que los ciudadanos conozcan de cerca las virtudes e intereses de los candidatos y sus ejecutorias. 

La elección de diputados por distritos pequeños permitiría que la cuentadancia fuera real y concreta. Los electores podrían sacar a tomatazos a los diputados que traicionen los principios que abanderaron para su postulación. Esto, ya sea real o metafórico, es lo que hoy más se necesita. Mientras esto no ocurra no habrá ningún cambio. Dicho en forma pedestre e hiperbólica, la solución son los tomatazos. Rechiflas o aplausos; traducidos luego a votos.

Hoy los guatemaltecos coincidimos en que el país está metido en un laberinto, sin salida visible. El encuentro del lugar de escape pasa por el Congreso, porque, de una u otra forma, este ente participa en el proceso de elección de cortes, del TSE, de la Contraloría General de Cuentas y de otras instituciones del Estado. Solo por medio de la elección de diputados honestos (algo que ahora no interesa a los partidos políticos) podremos cambiar al país. De lo contrario, todo seguirá igual, hasta que llegue la implosión del sistema.

El cambio del artículo constitucional 157 tendría que ir a consulta popular, la cual tendría que ser aprobada por las dos terceras partes (106) del total de diputados (160).

En Guatemala, todos los días nos quejamos de un estado de cosas que es casi imposible que vaya peor. Las denuncias diarias de obra pública, otorgada a los dipuconstructores, desamina, porque resulta costosa y de mala calidad. Pese a que el actual gobierno ha tenido mayores recursos económicos que ningún gobierno anterior para la construcción y mantenimiento de carreteras, la Coordinadora Nacional de Transportistas denunció esta semana que el sistema vial del país ha colapsado, con secuelas “no solo en el ámbito económico, sino de vidas de los guatemaltecos”.

Llegó el momento de encaminar nuestras quejas e iras (razonables y justas) hacia soluciones que, en el mediano plazo, permitan la renovación de la clase política del país, así como salir de un atolladero que nos entristece y deprime. Los distritos electorales pequeños son una solución en el mediano plazo, porque el recurso del golpe de Estado dejó de ser viable y real, quedando refundido a un expediente del pasado, cada vez más lejano.

Ojalá que en los guatemaltecos haya una creciente visión de país. Este es el primer paso que debemos dar. La creación de distritos pequeños, el segundo. Así, en las elecciones de 2027, podríamos tener la solución tocando la puerta. Antes, imposible.


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Author: Maria Suarez