Como Finlandia, Ucrania debe negociar

Putin amenaza con más ataques masivos. En 1939, luego que Hitler y Stalin de común acuerdo se repartieron la mitad de Polonia, el líder soviético quiso asegurar su territorio en el mar Báltico y se quedó con Lituania, Letonia y Estonia con la venia de Hitler. Por ello le pidió a Finlandia un poco de su territorio para completar su seguridad. Pero Helsinki le dijo que no, pues temió que, de acceder, podría estimular el apetito de Stalin por más territorio. En represalia bombardeó esa ciudad y mandó un millón de soldados a ocupar Finlandia. Pero los recibieron vestidos de blanco trescientos mil finlandeses y, conocedores del terreno, con armas cortas y los detuvieron e hicieron retroceder, pues los soldados rusos eran campesinos mal equipados que se iban al ataque a la buena de Dios. Pero los rusos comenzaron a aprender de sus errores e imitaron a las tropas finlandesas y reiniciaron su ofensiva ahora de manera inteligente. Al ver el poderío, los finlandeses pidieron en secreto la negociación y accedieron a ciertas demandas de Stalin, pero el país quedó protegido por la neutralidad. Y todos en paz.

Ese ejemplo es digno de traer a relación para que Ucrania lo tome en consideración como Helsinki lo hizo en aquellos años: ya el general Zhukov en 1939 derrotó a las fuerzas japonesas en la frontera China, pues ya no era el ejército mal equipado que los japoneses habían vencido a inicios del siglo XX: los rusos disponían de buena aviación, artillería y mejor dirección. Moscú en 1940 en su guerra con Finlandia no tenía otro frente de guerra y se había retirado de apoyar a la República española cuando Hitler y Stalin firmaron el pacto Von Ribbentrop-Molotov de amistad en 1939, antes de la invasión a Polonia. Finlandia evitó que Moscú siguiera la guerra ad infinitum contra Helsinki y la destruyera al negociar.

La invasión contra Ucrania tiene similar pretexto, por el que Moscú atacó a Finlandia por territorios para su seguridad, al considerar que la OTAN es una amenaza casi invasiva en su vecindad. Moscú ahora no tiene ninguna otra guerra con otra nación, salvo la ayuda que presta a Siria, y, como reacción, pretende quedarse con ciertos territorios de Ucrania como pasó en el caso del país nórdico. Crimea es caso aparte, pues siempre fue de Rusia y eso se entendió muy bien cuando Putin ordenó su ocupación en 2014 y nadie protestó de manera significativa. Pero en el caso de Dombás, con población preponderantemente rusa, Kiev podría considerarlo para una posible negociación. Pero Kiev dice que solo negociará con Moscú cuando desaloje todo el territorio ucraniano, incluyendo Crimea. Por favor, vea el ejemplo de real politik de los finlandeses: iban ganando a los soviéticos, pero comprendieron que perderían en el largo plazo porque Rusia era demasiado poderosa y resiliente y Finlandia se iba a quedar totalmente destruido de continuar resistiendo.

Kiev iba a negociar con Moscú horas antes de que Putin lanzara “la operación militar” sobre Ucrania, pero dirigentes europeos convencieron a Zelenski de no hacerlo, pues le darían rápido quinientos millones de euros en armamento para su defensa, y así ya no negoció. Los líderes políticos de hoy de Finlandia tienen también otra visión, que es la de unirse a la OTAN, tras más de medio siglo de neutralidad real. La derecha europea está ganando con esta guerra. Putin, que concentra todo el poder como Stalin y los zares, vuelve a amenazar con más destrucción. Zelenski no debe dejarse llevar por las presiones de la Unión Europea y de Washington para seguir la guerra, pues es imposible vencer a Rusia y sus seis mil cabezas nucleares. Su ejército falló al principio, como lo fue en 1939 en Finlandia y dejó mucho que desear hasta hace poco, pero ya aprendió de sus errores y va a destruir más. Dados sus vastos recursos, vencerán tarde o temprano en el mediano o largo plazo, y el Gobierno ucraniano será tan responsable como Moscú de todas las muertes que se podrían evitar.


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Author: Maria Suarez