El pasado lunes 3 de octubre del año en curso, por la mañana, se presentó públicamente la Convergencia Nacional de Resistencia (CNR). Es una plataforma cívica ciudadana, que incluye sectores sociales, organizaciones, instituciones, grupos, ciudadanos y ciudadanas, identificados con la preocupación común de defender la democracia y el Estado de derecho en Guatemala. En la presentación, se expresó que la CNR es un espacio libre de participación, expresión y adhesión, democrático, incluyente, patriótico, respetuoso de la ley, pacífico, conducido en forma horizontal por una comisión coordinadora compuesta por un delegado de cada comisión. La CNR quiere responder a las demandas de los pueblos que integran nuestra Nación, en búsqueda de la transformación del Estado y un desarrollo humano social, integral y sostenible. El objetivo básico de dicha CNR es promover mediante la resistencia no violenta la transformación del Estado y la depuración de las instituciones públicas, para desalojar del Poder Político a las redes criminales, de corrupción e impunidad que mantienen capturado al Estado y obstaculizan el desarrollo humano social, integral y sostenible. En su primera aparición pública, se reconoció a la Coordinadora General de Estudiantes (CGE), que ha desempeñado una digna resistencia universitaria ante el fraude electoral realizado en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) para elegir al Rector de dicha casa de estudios superiores, de carácter público. También se reconoció la resistencia realizada por varias comunidades indígenas y de algunos gremios como el de periodistas, que ha sido permanentemente acosado por el aparato represivo del Estado. Como estudioso de la problemática de la realidad guatemalteca, me llamó mucho la atención el surgimiento de esta nueva plataforma cívica ciudadana. En primer término, porque se muestra la preocupación común de defender la democracia y el Estado de derecho en nuestro país. He pasado en muchas reuniones de carácter académico en donde he escuchado a varios personajes que, hoy que se necesita defender estos principios, se han quedado callados. Ahora precisamente que se trata de implementar una dictadura por parte del Pacto de Corruptos en nuestro país. La segunda cuestión que me interesó sobremanera es que es un movimiento respetuoso de la ley, pacífico, democrático, incluyente, patriótico y que lucha para la transformación del Estado y la depuración de las instituciones públicas, totalmente podridas, con rarísimas excepciones. Y en tercer término, es un derecho constitucional la digna resistencia que los ciudadanos guatemaltecos tenemos y que tenemos que ejercer, cuando la dinámica política del país así nos lo exija. Por otra parte, pienso que para comprender la situación caótica del país no se necesita ser un profundo estudioso de la problemática económica, social y política de Guatemala. ¡Basta ya! ¡No queremos vivir en una dictadura!
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