Crisis global, crisis de la política

El académico y escritor francés Nicolas Tenzer ha elaborado un sinfín de ensayos y artículos que ofrecen una gama de reflexiones provocadoras por su vigencia y realismo. Destaco algunos de sus aportes por su pertinencia con lo que experimenta Guatemala, porque varios de los factores que aquí vemos como únicos son, en realidad, expresiones de una crisis global.

Tenzer subraya que la crisis global es, ante todo, una crisis política. Fenómenos como la expulsión de miles de miles de personas en diversas regiones del mundo se han convertido en factores políticos de primera importancia. En EE. UU. en las próximas elecciones de noviembre y en Europa (el ascenso de la derecha recalcitrante está relacionado con las posiciones antiinmigrantes). 

El referido autor indica que “la sociedad ya no se percibe ella misma de manera coherente y es incapaz de conducir su unidad”. Lejos quedaron los proyectos de nación, los llamados a pensar en objetivos comunes. En la práctica la dispersión, las visiones separatistas, los egos encumbrados hacen de las suyas y provocan que pocos se atrevan a llamar en favor de la cohesión.

N. Tenzer plantea los aspectos que definen la crisis política: a) estrechamiento del espacio político; b) sentimiento de la inestabilidad de la política; c) desaparición de la voluntad para alcanzar un sentido común; d) antagonismo creciente entre sociedad y política; e) desaparición del debate público. Estos factores aparecen de manera unificada, por lo que su impacto es mayor. Si bien lo político rige las dinámicas globales, su papel es frágil; una realidad paradójica. Un ejemplo: El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte dejó de ser Estado miembro de la UE en 2020. Hoy, dos años y medio después, su gobierno muestra los mayores niveles de inestabilidad; la reciente dimisión de Liz Truss después de 44 días en el cargo así lo indica.  

El académico francés refiere otros fenómenos de la crisis global. Señala la transformación en las formas de representación y los cambios en la cultura política. En la actualidad, los representantes formales no se sienten obligados a desempeñar tal papel, pero tampoco los representados. Entonces, la “crisis de representación” se convierte en el espacio del reacomodo donde las dos expresiones no tienen intención de encontrarse, pero ojo, se están creando otros mecanismos catalizadores de las representaciones. Algunos como las organizaciones indígenas y comunitarias, y otras como el crimen organizado actúan como intermediarios. Poco importa si las primeras son lícitas y las segundas son ilegales; lo que en realidad importa son los resultados, las traducciones concretas. 

Otro aporte de Tenzer: el predominio de la apatía y el refugio. Si bien antes la crisis era exógena (presiones sobre la sociedad), hoy procede de la misma. El silencio y la inacción política se han generalizado. Ello obedece a las relaciones ambiguas con el poder político (por un lado, se cuestiona lo que se sucede hoy, pero más y más quieren ser parte del reparto de los recursos públicos). Se ha deformado la idea de libertad, sin contenido concreto; hay deficiencias en la definición de los objetivos políticos, lo que lleva a la incapacidad para definir principios de organización colectiva. Este conjunto de elementos conforma el síndrome de la despolitización, fenómeno grave en un momento donde los llamados morales apelan en la dirección contraria. 


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Author: Maria Suarez