Al tiempo de escribir estas líneas, en septiembre, la temporada de caza del grouse se encuentra en su momento álgido. Su inicio tiene lugar el 12 de agosto, ‘the glorious twelve’ para el gremio cinegético británico, y transcurre hasta diciembre. Los grouses que viven en las Islas Británicas pertenecen a una subespecie exclusiva, la ‘Red Grouse’ , lagópodo escocés en nuestro idioma, ‘Lagopus lagopus scoticus’, diferente de la raza escandinava, ‘Lagopus lagopus lagopus’. Tienen aspecto de gallináceas aunque pertenecen a la familia de los urogallos, ‘tetraonidae’, y su nombre en español alude al hecho de tener patas y dedos cubiertos de plumas. Su tamaño es algo superior al de nuestra perdiz. Practicar la caza de esta ave es el sueño y la meca de cualquier aficionado a la menor. Se puede cazar en mano y con perros de muestra, pero es el ojeo la modalidad más conocida. Su caza genera una importante entrada de fondos. Su hábitat son los ‘moorlands’, esas sucesiones de colinas turbosas cubiertas de brezo que se encuentran en Escocia, el norte de Inglaterra, Gales e Irlanda. MÁS INFORMACIÓN noticia No El cazador aplicado noticia No Las águilas carmelitas del Bosque Viejo noticia No La paloma torcaz, el ave moderna El vuelo del lagópodo es parecido al de la perdiz roja , con fuertes batidos de alas y planeos prolongados. Pero no tiene un tiro más difícil que el de nuestra patirroja, porque no es más rápido y sí más voluminoso. Los británicos están muy orgullosos de poseer esta raza en exclusiva y hay una conocida marca de whisky escocés que la usa en sus botellas. Aunque allí le den mucha importancia , su carne no se puede calificar de excepcionalmente buena. La situaría cercana a la de la paloma torcaz y lo más parecido que he comido aquí es la de nuestra ganga . Es roja y tiene un fuerte sabor a monte que demanda la compañía de un vino poderoso, como un borgoña, un crozes hermitage o un ribera.