Si usted se dirige al buscador, digamos de Google, y coloca las palabras “DW porcentaje de la población debajo de la línea de pobreza”, de inmediato le ubica un sitio de la revista alemana Deutsche Welle en donde exhibe la gráfica que hizo tendencia el fin de semana pasada y que ubica a Guatemala en el primer lugar de pobreza, con el 59 por ciento de almas, incluso superando a Haití con el 58 por ciento. Así, como dijo Santo Tomás, “hasta no ver no creer” y allí están los datos, ¡y no se han ido a ninguna parte!
La gráfica tiene una aclaración: “con los datos disponibles más recientes”, y la fuente es del Banco Mundial, que recientemente ha publicado un voluminoso estudio que solo está en inglés y que se titula Poverty and Shared Prosperity Report: Correcting Course (Pobreza y prosperidad compartida: Corrigiendo el curso). Tal estudio tiene un anexo, clasificado como 1a. y se titula Calculating global & regional poverty (Calculando la pobreza global y regional).
Vale indicar que las motivaciones de los reportes citados es revisar cómo está la pobreza en el mundo luego de la pandemia y qué políticas fiscales y sociales se han diseñado y aplicado para superar la crisis y sacar adelante a la gente. Como podrá observar el lector acucioso, no se trata solo de decretar la palabreja esa de REACTIVACIÓN, y por arte de magia las cosas vuelven a su estado normal. El Banco Mundial muestra los esfuerzos exitosos de países ejemplares que se han preocupado por su gente, aun a costa de provocar desequilibrios temporales en la sacrosanta macroeconomía. Y es que eso es lo que se hace cuando una vida humana no es tan solo un eslabón de la explotación o de la trata de personas, tan común en nuestro medio darwiniano, individualista y egoísta.
Pero resulta ser que el citado anexo bien presenta un cuadro en donde advierte que ni Guatemala ni Haití presentan una actualización decente de datos, principalmente a través de las indispensables encuestas de hogares. La mayoría de los países latinoamericanos lo hicieron a través de diversas modalidades, y se actualizaron.
Es así como si usted también se dirige a la página del Banco Mundial y se ubica en el perfil de Haití y su línea de pobreza, le indica lo siguiente: Poverty rate at national poverty lines (% of population) 58.50% in 2012. Y si se dirige al perfil de Guatemala le indica lo siguiente: Poverty rate at national poverty lines (% of population) 59.29% in 2014. Es decir, con pelos y señales: la información está allí.
¿Qué es lo que las autoridades, principalmente las del Gabinete Económico, debieran hacer de inmediato?, y esto va principalmente para el Ministerio de Economía: pues refundar meritocráticamente el Sistema Estadístico Nacional (SEN) y actualizar sus datos, y mostrar técnicamente que la situación ha cambiado, tal y como lo pregonan las relaciones públicas institucionales en perfumados ambientes de atracción de inversión extranjera. Y si usted quiere en verdad saber si nos estamos haitianizando o africanizando, le invito a leer mi artículo publicado en la revista del Ipnusac: Análisis de la Realidad Nacional: Manera de ver No. 229, que analiza nuestra pobreza a través de los insumos del informe nacional de desarrollo humano, y que lleva como título: Los datos a nivel municipal y las diferencias territoriales (https//ipn.usac.edu.gt).
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