Es murmullo común entre muchos usuarios del Parque Érick Barrondo, como se llama actualmente el que fue Parque La Democracia, la destrucción ecológica de su entorno. Sus alrededores están siendo modificados por medio de un muro perimetral que descompuso el sentimiento que causaba a los visitantes el encontrarse en un ambiente totalmente ecológico y de inspiración mental. Tranquilidad total y absoluta. Recogimiento religioso y acercamiento progresivo a la paz. El parque espiritual de todos.
El paisaje cambió con los pocos trabajos de construcción que se llevan y cambiará más cuando terminen. Objetivo monetario conseguido. De contemplar la naturaleza tranquilizante y acogedora a mirar muros de concreto decorado es un enorme paso que aumenta el rechazo hacia lo que está haciendo el Ministro de Cultura y Deportes.
Los millones que costará esta modificación del entorno y ambiente ecológico debieron tener un destino apropiado conforme los objetivos de ese ministerio, tomando en consideración para lo que está destinado. Es absurdo ver cómo eliminan el ambiente ecológico por posibles ambiciones dinerarias. No se ha cumplido, siquiera en mínima parte, el fomento del deporte infantil, juvenil y mayor en todos sus aspectos de desarrollo y superación y el respeto a la naturaleza, que cobijaba a los usuarios; está siendo destruido con toda saña por un energúmeno ignorante. La cultura y el arte en todas sus dimensiones emocionales han sido vistos como basura y cambian lo natural por lo artificial.
La cultura y los deportes están totalmente abandonados por el actual ministro, y en lugar de tener un enfoque acertado sobre la importancia de tales conceptos decidió algo que vulnera la ecología del parque en cuestión. Ambiente ecológico que necesitaba mayor inversión y mejoras sustanciales, ya que constituye uno de los pocos puntos de recreación de los ciudadanos de este país. El medio ambiente ha sufrido un fuerte impacto en este lugar y se presiente la mala intención con mucha dosis de corrupción sin límites.
Se puede observar y confirmar el total abandono de los ambientes habitacionales (iglús) destinados para promover el deporte, y la falta de actividad deportiva diaria en las canchas por no existir un ente dedicado a organizar campeonatos de los diferentes deportes. Si lo hay, actúa mediocremente y siguiendo lineamientos de sucio entendimiento. Canchas que también están siendo modificadas para dar paso a elementos artificiales que sustituyen lo natural. Un muro de contención a la vista, que se deleitaba observando los barrancos poblados de árboles y animales silvestres.
Por lo menos estoy expresando mi desacuerdo contra este ecologicidio y por la persistente destrucción del ambiente tonificante, con exclusiva naturaleza, que el citado parque proporcionaba a sus visitantes nacionales y extranjeros. ¿Dónde están todos los que defienden la Naturaleza? ¿Dónde está Barrondo?
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