Hoy, mientras revisaba las novedades del día a día de nuestro país, me percate que la Embajada de Estados Unidos radicada en Guatemala compartió un comunicado de prensa; en el cual emiten la bienvenida e informaban públicamente la visita del coordinador Global Anticorrupción de Estados Unidos, Richard Nephew. En su visita, el coordinador se reunirá con ministros, oficiales del gobierno y jueces. Ante esto, no pude imaginarme con qué cinismo se podría negar nuevamente la alarmante crisis de corrupción en Guatemala y el debilitamiento a la democracia.
Considero que aquellos ‘negacionistas’ de la crisis, han optado por otro mecanismo para esconder las marufias y se han tomado aquella frase que dice: “La mejor forma de ocultar algo es ponerlo a la vista” de manera muy literal. Siendo así que políticos, militares y elites económicas capturen el estado a vista de todos. Iniciando persecuciones a jueces y fiscales independientes, cada vez más evidentes y con menor preocupación de guardar las apariencias. Sin sumar las amenazas y ataques contra ellos, forzándolos al exilio. Aunado al estancamiento de casos de corrupción de alto impacto.
Al parecer, la legislatura y el poder ejecutivo también han adoptado este mecanismo. El primero omitiendo su deber constitucional de nombrar a nuevos magistrados, prolongando indebida e ilegalmente las funciones de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Cortes de Apelaciones o como el de aprobar indistintamente préstamos, ampliaciones presupuestarias, concesiones e iniciativas de ley con intereses espurios. Y el segundo, criminalizando a actores de la sociedad civil comprometidos con la lucha contra la corrupción, fomentando agresiones físicas, amenazas, demandas maliciosas y campañas de difamación. Sin considerar las múltiples denuncias ciudadanas por el enriquecimiento irregular de los líderes políticos. La elite política deberá de esperar que su mecanismo funcione con el coordinador, si no quieren husmeando al coordinador y al país del norte en sus próximos proyectos.
Como ciudadanos, debemos de persistir en la lucha contra la corrupción. Establecer alianzas entre organizaciones nacionales e internacionales para señalar los actos de corrupción y castigar judicialmente los mismos. Apoyar a aquellos operadores de justicia independientes y defensores de derechos humanos. Participar activamente en los puestos de toma de decisión, representando éticamente y eligiendo responsablemente. Así, podrán recordar que “el problema de esconderse en una pecera es que todos pueden verte”.
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