La renuncia silenciosa como consecuencia de la gran renuncia

¿Se preguntarán qué es la renuncia silenciosa?

A partir de las cuarentenas a nivel mundial y el regreso a la normalidad inició un fenómeno laboral conocido como la Gran Renuncia, hecho que describe la actitud de los millones de empleados, en su mayoría jóvenes, a nivel mundial que hasta antes de la pandemia laboraban en empleos o mal pagados o con demasiados requerimientos de tiempo, por ejemplo atención al público en todo tipo de servicios, trabajos en fábricas o en el campo bajo la modalidad de tiempo parcial y sin contrato laboral que garantizara seguro o servicios médicos.

Estos millones de gente joven su primera impresión de la pandemia y cuarentenas es que vieron sus empleos desaparecer al ser instantáneamente despedidos debido a las condiciones bajo las cuales aceptaron laborar. Como consecuencia en medio de una pandemia se dieron cuenta que no tenían acceso a servicios de salud. Y al estar en casa tantos meses descubrieron que la vida en la tranquilidad de la familia y amigos es por mucho trecho, mejor que la esclavitud de un empleo mal pagado y con excesivos requerimientos de tiempo. En fin se dieron cuenta que no había vida, la vida era el trabajo y al quedarse sin trabajo inicialmente se sintieron sin vida. Pero a través de los meses se dieron cuenta que sí existía la vida afuera del trabajo y que incluso el trabajo se podía hacer desde casa. Y eso les cambió la perspectiva.

¿Para qué regresar a trabajar bajo condiciones infrahumanas?

Y entonces millones y millones, sobre todo de jóvenes renunciaron a sus empleos, convirtiéndose en nómadas digitales, es decir que podían encontrar su trabajo fuera de oficina y bajo condiciones distintas, creando así un vacío laboral inmenso para otros jóvenes que sí querían trabajar bajo estas condiciones.

Acto seguido, con meses de distancia, los jóvenes que sí continuaron laborando se dieron cuenta del poder que habían adquirido, al ser cotizados y valorados, y como consecuencia iniciaron una “huelga de brazos caídos”, es decir sus trabajos dejaron de rendir con la productividad anterior, generando así una preocupación por parte de sus empleadores y preguntándose ¿qué está pasando? Y como resultado intentaron conservar a los jóvenes aumentando salarios y otorgando beneficios como el seguro médico. Este fenómeno es el conocido como la Renuncia Silenciosa, la cual también vemos que está afectando a los jóvenes de nuestro país que son suficientemente afortunados de ostentar un empleo formal, es decir la gran minoría…

¿ Y toda esta elucubración mental en qué afecta a Guatemala?

En dos platos: Primero la gran migración, es decir la fuga literal de nuestra juventud hacia el norte en busca de llenar los puestos vacíos dejados por tantos millones de otros jóvenes insatisfechos con sus condiciones laborales prepandemia, empleos que nuestros jóvenes sí están dispuestos a llenar a pesar de los pesares. Y los consecuentes problemas y afectaciones al tejido social nuestro, donde los hogares se desintegran, padres jóvenes dejando niños para no volverlos a ver nunca, jóvenes solteros que se desligan en definitiva de su realidad pues prácticamente ninguno quiere regresar y al ser jóvenes y solteros harán su vida allá. Por no hablar de la fuga de cerebros. Nuestros jóvenes más capacitados están literalmente huyendo de este infierno. ¿Quién llenará este vacío?

Esto traerá como consecuencia que las remesas en un mediano plazo se reducirán drásticamente cuando estos jóvenes pierdan a sus padres, que son el último nexo con nuestra sociedad, pues simplemente dejarán de enviar remesas y vendrá un problema de autoincineración para la economía guatemalteca, que, al perder el combustible de las remesas caerá en una crisis económica que explotara en un fenómeno social sin precedentes, a su vez generando una migración aún mayor que la actual, poniéndonos en el caso de Haití, donde los gringos debieron imponer un cerco naval para evitar ese éxodo.

Guate-linda quisiéramos llamarte pero vamos por Guate-peor aunque Forbes diga que Guate-mala es mejor…


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Author: Maria Suarez