Los jueces y la justicia

Al final el sistema de justicia de una nación es dirigido por el hombre. Justicia: Principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. 

“Por encima de todo deben primar la justicia y la igualdad”. Cualidad de justo, “la justicia divina.” La justicia es ética, equidad y honestidad. Son valores esenciales sobre los cuales debe basarse una sociedad y el Estado. Estos valores son el respeto, la equidad, la igualdad y la libertad. 

Existen cuatro enfoques o formas de aplicar la justicia: justicia distributiva, restaurativa, procesal y retributiva. Existe el término de justicia social, que comenzó a implementarse en el siglo XVIII y terminó de hacerlo en el siglo XIX, con el surgimiento de la Revolución Industrial, el consecuente capitalismo y las nuevas dinámicas económicas y sociales. 

Dejando por un lado los tecnicismos y haciendo referencia al término justicia, regresamos al tema de los jueces y la justicia en el caso de Guatemala, un sistema de justicia que forma parte de los tres poderes en el Estado, el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Es de suma importancia preservar la integridad por lo menos de ese poder que vela por la justicia, el cual no debe tener el más mínimo margen de vulnerabilidades para ser cooptado, burlado y corruptible. 

En relación con lo anteriormente mencionado, podemos aseverar que el sistema de partidos políticos identificado por sus malas prácticas y lo referente a su gran injerencia en el Estado, ha cooptado los poderes del Estado, incluyendo al sistema de justicia, Poder Judicial, Legislativo y a la Corte Suprema de Justicia, estando claros que el Ejecutivo es el más vulnerable. 

En sociedades que han perdido los verdaderos valores, empezando por la familia, anteponiendo otros valores, negocios ilícitos y el consumismo extremo como formas de vida, sin formación ni educación, es fácil entender que la clase política que busca, ante y sobre todo, poder y riqueza, haya cooptado y llegado su influencia e injerencia hasta el sistema de justicia, para obtener inmunidad a través de privilegios y beneficios comprados. 

Las sociedades en general hoy en día ven normal hacer lo que sea necesario para obtener poder y riqueza. Tristemente, hasta en el sistema de justicia, que podría verse como la máxima autoridad respetable e intachable en una sociedad, siempre habrá personajes inescrupulosos, de moral distraída, tibios y sin vocación ni convicción, que se dejarán comprar, y como dice el dicho: “Todos tienen un precio”. Todo depende de las manos en que esté el poder, las guerras de poderes comúnmente no llevan consigo el tema de verdad, justicia y respeto a la ley. 

Uno de los pilares que garantizan el desarrollo y la paz es el respeto a la vida, a la ley y al derecho. Es inaceptable burlar la ley y trabajar sobre la ley. Garantizar la certeza jurídica y Estado de derecho no es negociable, es la única forma de mantener y fortalecer un sistema democrático. 

La inversión como otro elemento esencial en el desarrollo de toda nación, que necesita principalmente credibilidad y confianza en las condiciones y ambiente de negocios con certeza jurídica, tampoco puede crecer sin esta plataforma fundamental en que se debe mover el sistema económico y sector productivo de una nación. 

Es imperativo lograr establecer nuevamente un sistema de justicia que esté blindado a la corrupción y a poderes que pretendan comprarlo y manipularlo a intereses y conveniencia particulares o políticos. 

Para ello el recurso humano se debe seleccionar bajo una exigencia en la búsqueda de personas principalmente íntegras, con vocación a la vida, la verdad y la justicia, no jueces que por su bajeza bailan el son que les tocan y se venden al mejor postor. 


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Author: Maria Suarez