Los bloqueos de carreteras y de puntos logísticos clave del país, como los que sucedieron hace algunos días y como los que se han suscitado a lo largo del año, perjudican en gran manera la economía y la competitividad, ya que afectan a todos los sectores productivos. Además, son acciones que atentan contra la libertad de locomoción, salud, industria, comercio y trabajo, los cuales son derechos constitucionales de todos los guatemaltecos.
Según un estimado de Central American Business Intelligence (CABI, por sus siglas en inglés), la hora productiva del país tiene un valor de Q130 millones. Es decir, son Q130 millones de pérdidas en ventas por hora en todas las actividades productivas del país. De esto la industria representa el 20 por ciento. Un día de bloqueos entonces se traduce en más de Q200 millones de pérdidas en la cadena productiva. Para dimensionar el impacto de estos bloqueos, en una hora de bloqueos se pierde el equivalente de aproximadamente 43 mil salarios mínimos o casi 40 mil canastas básicas.
En la actualidad, Guatemala se encuentra sumamente afectada por daños en la red vial e infraestructura, por lo que generar más obstáculos para la movilidad del transporte, comercial y particular, como lo son los bloqueos, causa mayores complicaciones que inciden de forma negativa en la competitividad del país. Sin duda, esas medidas de hecho no son la vía correcta ni efectiva para hacerse escuchar.
Todos sabemos que en los últimos dos años el mundo entero ha vivido múltiples desafíos a causa de los distintos acontecimientos que se han presentado, como la pandemia del COVID-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania, los cuales han tenido un impacto en la inflación, los precios de las materias primas y el comercio mundial. También los desastres naturales han causado estragos en la infraestructura del país, afectando gravemente la movilidad en carreteras y con ello, la competitividad.
Dicho lo anterior, es evidente que como nación todavía nos encontramos en un momento de grandes retos, en el cual factores exógenos generan presión en la economía nacional. Por dichos motivos, es imperativo que trabajemos en conjunto los distintos sectores para hacerles frente a los desafíos en unidad, buscando mecanismos de diálogo para abordar las diferentes problemáticas.
Este es un buen momento para que continuemos estimulando el crecimiento económico y la generación de nuevos empleos, en lugar de frenar las potenciales oportunidades económicas de beneficio para el país. No vale la pena invertir tiempo, recursos y energía en acciones que, en lugar de generar cambios positivos, afectan a todos los guatemaltecos que diariamente salen a trabajar para ganarse el pan de cada día. Es por ello que decimos: ¡No más bloqueos! Y lo seguiremos repitiendo. No se vale afectar a guatemaltecos resilientes y trabajadores que se esfuerzan por salir adelante.
En Cámara de Industria de Guatemala (CIG) seguiremos pronunciándonos a favor de la defensa de los derechos constitucionales de millones de guatemaltecos. Invitamos a los distintos sectores a utilizar vías de diálogo para presentar sus preocupaciones y proponer soluciones, y no caer en acciones que afectan la competitividad de nuestro país. En el sector industrial seguiremos siendo actores propositivos para construir la Guatemala que anhelamos. ¡Guate lo vale!
* Presidente de Cámara de Industria de Guatemala (CIG)
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