Polvo de estrellas

“Carl Sagan… nos invitó a reflexionar sobre el hecho de que literalmente somos polvo de estrellas: los elementos químicos que nos componen se originaron tras la explosión de una supernova en algún punto cerca del sistema solar, y después de miles de millones de años de evolución, dicha materia se convirtió en las moléculas que constituyen nuestro cuerpo. Se trata de una idea maravillosa y sobrecogedora”. 

¿Somos cósmicos entonces?

El pasaje citado anteriormente está dentro del capítulo referido a la muerte, en el libro titulado Cómo ser un estoico, del profesor Massimo Pigliucci.

Me ha servido enormemente en ciertos momentos y hoy que se cumple un aniversario que será duro para muchas personas, volví a estas páginas a tratar de encontrar confort.

Epicuro, en su carta a Meneceo, escribió: “Por eso la muerte, el más terrible de los males, no es nada para nosotros, teniendo en cuenta que, cuando estamos, la muerte no ha venido y, cuando viene la muerte, nosotros no estamos”.

Marco Aurelio, uno de los más conocidos estoicos, justamente en sus Meditaciones dice: “El hombre que a todo antepusiere su inteligencia vivirá sin aprestarse y sin huir de la muerte”.

Los estoicos, a diferencia de los epicúreos, no dirían que la muerte es el más terrible de los males, porque ella, la muerte, es la parte más certera de la vida. 

Esto es un poco como aquello de “en vida, hermano, en vida…” o algo así es como yo lo aterrizo. El cronómetro está contando…

La desaparición física duele sin duda (en ese sentido es el más terrible de los dolores probablemente).

Por ello, me parece apropiado cerrar esta columna con algunos pasajes de la letra de una canción.

La canción se titula Blue (Diminuto Planeta Azul) de Macaco, quien la canta junto con Jorge Drexler.

Acá los dejo con los pasajes, que espero, sean pertinentes:

Intro: 

Este es nuestro pequeño escenario
Es nuestra obra de teatro
Nosotros somos los actores
Escribimos el guion y lo representamos…

Coro: 

Todo, todo ocurre en un momento
Un punto diminuto, un granito de arena
Una mota de polvo del universo
Todo, todo ocurre en un instante
Las estrellas dicen
que nosotros somos los fugaces

Hoy, 7 de octubre, día en que se cumple un año en que Diego se fue ante la presencia precisamente de nuestra Patrona de la Ciudad de Guatemala, puedo concluir que sí, aunque todo ocurre en un instante, y que ciertamente las estrellas tienen razón cuando dicen que nosotros somos los fugaces, el ejemplo y la esencia de Diego Alejos Rivera han quedado tatuados en el firmamento. Lo que deja como legado no tiene nada de fugaz.


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Author: Maria Suarez