“La historia demuestra que las resistencias han cambiado el rumbo de las sociedades a pesar de los niveles de dominación y abuso de poder, en momentos en que se amenazan sus derechos.”
La Universidad de San Carlos de Guatemala, Usac, enfrenta una de las más severas crisis que su historia registra, la pelea por su autonomía es la pelea porque la educación pública universitaria no termine privatizada y convertida en mercancía impagable en manos de unos pocos que harán del conocimiento espacios de enriquecimiento y control. Y en esta medición de fuerzas, distintos liderazgos desde lo interno han cedido, al ser comprados con puestos o prebendas, mientras otros se mantienen fieles a los principios que les nutrieron durante su época de estudiante o de profesores. Esa coherencia entre teoría y praxis también está evidenciándose fuera de los espacios de esa casa de estudios evidenciando el compromiso en quienes formándose en sus aulas están dando la batalla, sabiendo el riesgo que corren profesionalmente, pero anteponiendo sus principios, porque saben que en el fondo la lucha es porque la Usac no termine en manos del Pacto de Corruptos que es el que tiene tomado al Estado guatemalteco.
Una de esas voces, claras y comprometidas, es la de la doctora Úrsula Roldán, profesional de alto nivel académico y profundo compromiso con la justicia social, quien en una carta reciente, al ser invitada al I Congreso Regional: El trabajo social ante el contexto internacional y nacional de múltiples crisis, expresó su opinión ante las posturas cooptadas de profesionales universitarios. El congreso fue organizado por profesionales del Centro Universitario de Occidente, CUNOC, quienes han presumido de ser defensores ideológicos y teóricos de los principios sociales de la Usac, pero que tristemente en la realidad han terminado pactando con los actuales sectores corruptos que buscan entregar a la única institución que crea conocimiento para el pueblo desde el campus central y sus extensiones.
En la respuesta de la doctora Roldán a la invitación girada por el coordinador de la Comisión de Desarrollo Académico, de la Carrera de Trabajo Social, del Cunoc, ella plantea que “En congruencia con [los principios universitarios], el llamado a la conciencia crítica y en solidaridad con el movimiento de resistencia de la Usac por el flagrante fraude en la elección del Rector, me es imposible aceptar dicha invitación.” Y aclara que “si bien el tema propuesto por la referida actividad académica es por demás necesario y urgente, en el contexto actual este tipo de actos normalizan y podrían legitimar el ejercicio de las funciones de facto que mantienen las autoridades, tanto del Centro Universitario de Occidente como de la Usac en general.”
La postura de la doctora Roldán es digna de ser emulada porque como muy bien ella escribe en la misiva “La historia demuestra que las resistencias han cambiado el rumbo de las sociedades a pesar de los niveles de dominación y abuso de poder, en momentos en que se amenazan sus derechos”. Frente a un 20 de octubre, unirnos a quienes resisten, a pesar de la ofensiva estatal, implica también defender el acceso al conocimiento para todos.
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