La madrugada del sábado 1 de octubre, en la ciudad de Antigua Guatemala, se daba a la fuga el jefe edil de Jocotenango —según reporte de la Policía Municipal de Tránsito— bajo estado de ebriedad. No tardó en circular en redes sociales la peligrosa persecución que se llevó a cabo por las calles del atractivo turístico más importante del país. Calles en las que, a diferencia de otras ciudades de Guatemala, caminar es la norma y no la excepción. Las imágenes hablan por sí solas: queda en evidencia lo peligroso del suceso, quién era el protagonista, el estado en el que se conducía y su racista, abusiva y prepotente actitud hacia los agentes de tránsito. En este caso, los hechos han quedado grabados y refutarlos resulta imposible. Sin embargo, desbordado de cinismo, el descarado alcalde da declaraciones durante una celebración del Día del Niño en las que asevera que los relatos de los agentes están distorsionados.
En cualquier país del mundo, la versión oficial de la policía de tránsito sería la única en ser considerada, pero en Guatemala la realidad de los hechos es sujeta a un pulso de poder. La versión oficial es acompañada de un afortunado video, no solo de la persecución sino de la manera soez con la que el edil ofende a los agentes, cuando estos le piden los documentos. ¿Se imaginan estar en la posición de los agentes? ¿Qué hace que un tipo como este actúe de esta manera y al día siguiente, durante una celebración pública, continúe como si nada hubiera sucedido? ¿Cómo es posible que los agentes no fueron capaces de llevarle tras las rejas, como le hubiese pasado a cualquiera que bajo estado de ebriedad conduce en contra de la vía, insulta y amenaza a los agentes, les lanza el carro y se da a la fuga poniendo en peligro no solo la vida de estos sino la de cualquier ciudadano? Y como si todo lo mencionado fuera poco, según el reporte de los agentes de tránsito, el altanero alcalde también portaba arma. Al parecer, esta práctica es común entre muchos de ellos, ya que, aunque sea ilegal que las armas sean visibles al momento de portarlas, alcaldes como Neto Bran, entre otros, las exhiben en todo momento. ¿Qué podemos esperar de la población en general si nuestras autoridades no respetan la ley? ¿Aún no entendemos que estamos como estamos porque somos como somos? No olvidemos que sujetos como este han sido electos popularmente y no impuestos por la fuerza en los cargos.
En las declaraciones al día siguiente, González dice: “Fue nada más que un hecho de tránsito como cualquier persona lo puede cometer. Soy alcalde municipal y asumo mi responsabilidad del hecho de tránsito. No aventé a ninguna persona. No protagonicé ningún accidente. Ellos dicen que andaba bajo efectos de licor, nunca hubo un examen de alcoholemia, no pudieron determinar mi conducta realmente. Y cuando yo me voy les digo que si no me van a multar, me voy. Entonces, me dieron una persecución. Si yo hubiera aventado a una persona, allí tenían que darme persecución porque yo hubiera cometido un delito, pero yo lo que cometí fue una infracción de tránsito. Bastaba con ponerme la infracción y que me fuera. Aunque no hubiera dado los documentos, ya tenían infracción por documentos y por ir en contra de la vía. No había por qué tener una persecución tan violenta como la que hubo”. Esta “cantinflesca” declaración contrasta con lo que se aprecia en el video. Este no es un tema de interpretación en redes sociales en el que la versión oficial de la policía de tránsito se pudiese poner en tela de juicio. El video es la prueba fehaciente e irrefutable que acompaña el relato oficial. El alcalde de Jocotenango pudo haber matado a cualquiera que se hubiese atravesado en su camino, poniendo en riesgo, además, la vida de los agentes de tránsito involucrados en el incidente. ¿Qué tiene que pasar para tomar cartas en el asunto? ¿Tiene que morir alguien para tomar las cosas en serio y para que haya consecuencias? ¿Será que episodios como este solo serán relevantes para nosotros hasta que sea un ser querido el que resulte convirtiéndose en una estadística más? Vean el video que circula en redes sociales, lean el reporte oficial y escuchen las declaraciones del alcalde. ¡Saquen sus conclusiones!
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