El buen guatemalteco

En un pódcast que suelo escuchar con regularidad, uno de los ponentes hizo referencia a una idea que ha sido popularizada sobre lo que es ser “un buen guatemalteco”. Una idea que viene de generaciones que crecieron en décadas muy difíciles; tiempos de dictaduras y luego tiempos de Conflicto Armado Interno y Guerra Fría, en donde callar significaba vivir. Si bien es entendible por qué en aquellos años se pensaba así —instinto de supervivencia, quizás—, hoy es una idea obsoleta y hasta mortal. 

¿Qué es ser un buen guatemalteco? De acuerdo con esa idea, lo siguiente: 

El buen guatemalteco es el sumiso, el que se calla y no levanta la voz porque debe de estar agradecido por eso que sí tiene, aunque tal vez no tenga libertad ni acceso a servicios básicos, pero algo tendrá y por eso deberá ser agradecido y callar. El buen guatemalteco es el que va a votar cada cuatro años sin cuestionar la boleta electoral y que solo se pronuncia —si es que lo hace— en tiempo electoral, nunca en tiempos preelectorales; deberá conformarse con los rostros y logotipos de partidos que aparezcan en la boleta y elegir al menos peor. Y aunado a esa mentalidad, el buen guatemalteco es el que piensa que, a pesar de los pesares, “siempre podríamos estar peor” y se le ha enseñado a compararse a modo de excusa con Estados fallidos, en un intento mediocre para que no aspire a nada más: “… pero es Haití”, o “… pero en Somalia”. El buen guatemalteco es tan bueno que nunca encontrará el fondo, porque siempre será capaz de cavar más. De ahí la frase de que “este país jamás tocará fondo”. El buen guatemalteco no habla de política, economía o salud, porque está muy ocupado en hablar de deporte, farándula y del clima, pues son los temas que “no pelean con nadie”, ya que el buen guatemalteco no pelea ni levanta la voz, por ende las opiniones políticas van al cajón. 

Frente a ese buen guatemalteco, resalta el mal guatemalteco. ¡De terror! Es el rebelde, revolucionario, “bochinchero”. El mal guatemalteco no es conformista y es capaz de explicar el porqué de cuando dice sin tapujos que “aunque seamos el país de la eterna primavera, los volcanes y los lagos, realmente no estamos tan bien”. El mal guatemalteco cuestiona los sistemas económicos porque —sean capitalista o como quieran llamarles— es lo suficientemente maduro como para poner las cartas sobre la mesa y hacer análisis de qué ha funcionado y qué no. El mal guatemalteco suele aspirar al cambio, porque es capaz de compararse con otras naciones con historia, geografía e idiosincrasia similar, y busca aspirar a esos modelos económicos, esa paz, esa libertad y seguridad que los demás gozan. El mal guatemalteco también es capaz de hacerse autocrítica, de verse en el espejo, de decir cosas incómodas dentro de sus círculos sociales, aunque lo tachen luego de “comunista”, “cuadrado”, “ultraconservador”, “chairo” o “radical”. El mal guatemalteco está suscrito a uno o más medios de comunicación, los lee todos los días, los cuestiona, envía cartas a sus directores y no se cree todo lo que aparece en Twitter, TikTok e Instagram. El mal guatemalteco pone sobre la mesa los temas duros —desnutrición, corrupción, desigualdad, censura— porque entiende que es el momento para hablar de ellos, cuestionarlos en conjunto y educarse con el criterio bien formado de otros malos guatemaltecos. ¿Cuándo si no? El mal guatemalteco es incómodo y cae mal al Poder. El mal guatemalteco no necesariamente es un pesimista, pues no es que ignore la “cara buena” del país, ni las oportunidades que goza. La razón por la que es malo es porque además de ver lo bueno, es capaz de señalar lo malo y exigir cambios. 

El mal guatemalteco es visto por el buen guatemalteco como un mal agradecido, un pesimista, un bochinchero sin más, un cascarrabias. Por eso es “malo”, porque se queja, porque no se deja, porque causa revuelo, porque incomoda, porque cuestiona, porque se informa, porque lee, porque se mete con los demás, porque no se conforma. 

Dicho esto y visto lo visto, yo prefiero ser de los malos. Que me perdonen los buenos.

@godoyesjd 


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Author: Maria Suarez