Si el norte fuera el sur

Menos de dos meses atrás caía en desgracia quien durante varios años gobernó esa nación, un líder político reconocido por su discurso populista y su talante sarcástico y desfachatado. Persona que, al mismo tiempo que obligaba a su pueblo a cumplir con estrictos y dolorosos confinamientos, se divertía junto con sus asesores en multitudinarias alegres fiestas privadas, y que en nombre de la defensa de los intereses nacionales y la soberanía nacional se las arregló para que su país abandonara un próspero y beneficioso mecanismo de integración económica regional. Hace un par de días le tocó correr la misma suerte a quien saltó a la palestra para sacar a este país de los problemas económicos, políticos y sociales que su polémico antecesor no pudo resolver. Un renovado liderazgo que, a su manera, apostó por salidas fáciles a la crisis que heredara de su antecesor. Queriendo fortalecer su economía tomó decisiones poco congruentes con la delicada situación económica de su país y el complicado panorama internacional, provocando así un peligroso periodo de inestabilidad y de crisis de confianza entre los inversores. 

Si los apellidos de los políticos responsables de esta crisis fueran Díaz, Chávez u Ortega, para usar los apellidos de algunos dictadores latinoamericanos, y el nombre de su moneda fuera peso o bolívar, cualquiera diría que esta es la triste historia de una república bananera. Sin embargo, guardando todas las distancias que la comparación amerita, los nombres de la historia verdadera son Johnson, Truss, pound sterling y Great Britain, y el de los errores que cometieron estos dos líderes conservadores: populismo, imprudencia fiscal y falta de tacto político. Populismo, en lo que a Johnson se refiere, por azuzar los sentimientos antieuropeos entre algunos ingleses para salir airoso de una encarnizada lucha por el poder dentro de su partido. Imprudencia fiscal, en lo que a Truss se refiere, por apostar por una rebaja de impuestos totalmente inconsistente con la responsabilidad fiscal que demandan los tiempos actuales. Falta de tacto político, en lo que a ambos personajes se refiere, por su falta de empatía para con quienes más han sido golpeados por la pandemia, por la crisis económica subsecuente y su profundización a consecuencia de la guerra en Ucrania. Tres importantes lecciones que los políticos de estas latitudes deberían tomarse muy en serio en el ejercicio del poder. 

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Author: Maria Suarez