Mi candidato ideal

Cada día estamos más cerca de decidir por quién votaremos en las próximas elecciones. He dicho y sostengo que mi candidato ideal será el que llene un perfil mínimo demostrable, verídico y no una fantasía de algún farsante. Sintetizando, el candidato, hombre o mujer, debe tener formación académica superior, experiencia exitosa (demostrable) en el sector privado y público. Deberá conocer la historia de Guatemala y mejor si del mundo, para que tengamos un estadista con principios y convicciones, que primordialmente defienda la vida, la libertad y la propiedad privada. Alguien como Juan José Arévalo o Álvaro Arzú.

Dicho lo anterior, paso a señalar las ofertas de campaña realizables que mi candidato ideal debiera ofrecer, y no sueños de opio, que además no son expuestos con propiedad. Si tuviéramos una candidata o candidato idóneo por quien votar, a mi saber y entender este debiera ofrecer no más de cinco promesas básicas realizables. Recordemos que el que más ofrece menos cumple. Estoy convencido de que una de las promesas debiera ser el abaratamiento de las medicinas. No es posible que en México cuesten la mitad o menos, y para los merolicos que salen con la respuesta de que esa es una economía “a escala”, me permito decirles que si bien México tiene ciento treinta millones de habitantes, España tiene cuarenta y siete millones y medio, menos de la mitad, y las medicinas son aún más baratas que aquí, y el ejemplo más apabullante es el de El Salvador, que tiene seis millones y medio, una tercera parte que Guatemala y con las medicinas más baratas que aquí. El candidato que ofrezca lo anterior estará cumpliendo con el mandato constitucional que garantiza el derecho a la salud que dice: El goce de la salud es derecho fundamental del ser humano, sin discriminación alguna. 

Otra promesa que debiera garantizar el candidato por el que yo votaría se refiere a la educación, que es otro derecho constitucional que dice: Es obligación del Estado proporcionar y facilitar educación a sus habitantes sin discriminación alguna. Pero si de los veinte mil millones que destina el presupuesto de la Nación a la educación el noventa por ciento va a funcionamiento, aunque se aumente el presupuesto nunca habrá escuelas dignas para los guatemaltecos. Entonces tendrá que renegociarse el pacto colectivo con los trabajadores de la educación, que deben estar bien pagados, pero con condiciones que favorezcan a los estudiantes. 

Termino, por hoy, con la tercera promesa que debe ofrecer el candidato. Se refiere a la seguridad con la que cumpliría el artículo primero de la Constitución, que reza: El Estado de Guatemala se organiza para proteger a la persona y a la familia… Señores candidatos, yo espero oír la oferta de cambiar radicalmente el enfoque referente al sistema penitenciario de nuestro país. No puede ser posible que desde las prisiones se dirijan bandas delincuenciales que extorsionan, que roban y asesinan, siguiendo órdenes de sus jefes. No puede ser posible que sean las cárceles “universidades” de delincuentes. El candidato que prometa dotar de recursos a las fuerzas de seguridad del Estado (Ejército y Policía) y les brinde todo el apoyo para que cumplan con sus obligaciones será mi candidato ideal. 


En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez