Tras un insoportable ruido de sables, ya ex primera ministra británica Liz Truss ha anunciado este jueves su dimisión. Se trata de una salida dolorosa para la ambiciosa política conservadora, pero casi inevitable después de un mes y medio de inestabilidad , entre la muerte de la Reina Isabel II y el ascenso al trono de su hijo, el Rey Carlos III. Se cierra así un nuevo capítulo de la crisis política de grandes dimensiones que golpea al Reino Unido desde la marcha de David Cameron y el proceso del Brexit. Noticia Relacionada estandar No Liz Truss se aferra al cargo pese a las peticiones de dimisión: «Soy una luchadora, no una desertora» Cada vez más voces exigen la salida de la primera ministra británica, mientras su popularidad no deja de descender en las encuestas Con un aumento de presión interna y duras críticas de la oposición, la salida de Truss llevaba varios días anunciada. Su marcha tiene varias causas, pero la principal es el fracaso y caos desatado por su paquete fiscal, la aplicación de una gran bajada de impuestos que había sido criticada por su contrincante y perdedor en las primarias conservadoras, Rishi Sunak. Sacado adelante por iniciativa de la ex primera ministra y de su exministro de Finanzas Kwasi Kwarteng, la iniciativa le costó el puesto a este último, un viajo aliado y amigo de Truss que fue cesado para intentar salvar al Gobierno. El intento fue en vano. Desde la salida de Kwarteng, su sustitución por el experimentado Jeremy Hunt y la marcha atrás en los planes de reducción de impuestos, Truss comenzó a escuchar duras críticas internas y a recibir el golpe casi imposible de esquivar de los malos resultados en las encuestas. Cuestionada dentro y fuera, viendo cómo su gran propuesta económica desencadenaba una preocupante inestabilidad, la primera ministra llevaba días entre la espada y la pared. El golpe definitivo lo recibió ayer, cuando escuchó reproches de los diputados en la Cámara de los Comunes y poco después, por la tarde, tuvo que hacer frente a la dimisión de su ministra del Interior , cuyo interior parecía anticipar la crisis política que Truss no ha sido capaz de capear y que hoy le ha costado abandonar Downing Street. El nombre del próximo primer ministro británico se conocerá la semana que viene.