La forma en que el oficialismo y sus aliados movieron sus piezas esta semana dentro del Legislativo parece ser parte de una partida de ajedrez. Las dos decisiones cruciales tomadas esta semana encajan bien en lo que en este juego se conoce como “liberación de espacio”: el oficialismo y sus aliados despejaron los cuadros del tablero presupuestario para que otras piezas puedan utilizar libremente el dinero público con fines electorales. La elección de un contralor “carnal”, para usar la expresión mexicana que sirve para denotar a funcionarios afines al régimen, que antes de hacer valer la autonomía de sus cargos se pliegan a las órdenes del jefe, es un importante movimiento dentro de esta secuencia de jugadas. Qué mejor que tener a una pieza afín a cargo del control del buen uso de los fondos públicos cuando la siguiente jugada dentro de la secuencia es repartir entre los allegados un inflado presupuesto público dirigido a asegurar el apoyo de una vasta maquinaria política. No hace falta ser un gran maestro para darse cuenta de que la próxima jugada será aprobar de forma exprés la muy criticada reforma a la Ley de Contrataciones del Estado: con lo cual aseguran a todas sus huestes el uso antojadizo y opaco de los fondos públicos con fines electorales.
Es importante no perder de vista que esta secuencia de jugadas relativas al manejo del erario público no son el fin último de la estrategia global. La estrategia general culmina con la “captura” del poder durante el próximo evento electoral. Jugada en la cual seguramente intervendrán otras piezas en posiciones clave dentro del tablero, a manera de asegurar que el resultado de las próximas elecciones vaya en un determinado sentido. La estrategia general pareciera inspirarse en un viejo consejo del ajedrez que establece: “Cuando se tiene la ventaja, se está obligado a atacar, de lo contrario se corre el riesgo de perderla”. Sabido esto, más que esperar que ocurra una jugada “salvadora”, es necesario que como ciudadanía veamos el tablero completo e identifiquemos las posibles secuencias de jugadas futuras que faltan por ejecutar. Es necesario identificar desde ya jugadas que vayan más allá del aquí y el ahora, incluso que vayan más allá del próximo evento electoral, que garanticen el adecuado funcionamiento de nuestro sistema democrático y que fortalezcan los mecanismos que regulan el uso del poder dentro de nuestro sistema republicano.