Entiendo la desconfianza que ha rodeado a la presidenta y magistrados del Tribunal Supremo Electoral pues es vox populi que han sido parte de una comparsa de los poderes fácticos para autorizar la participación de determinados políticos en las contiendas electorales en detrimento de otros. También sé y es conocido el proceso viciado en las elecciones anteriores, donde los magistrados de esa época junto al gran empresariado y sectores grises que tenían acceso a las máquinas de cómputo orquestaron para poner a sus ganadores a pesar que otros habían sacado más votos. Desde hace años el TSE anda trapos de cucaracha o en andrajos, para parafrasear a Gonzalo Asturias, que se tragó el cuento de que el nuevo sistema equipo SmartMatic que iba a adquirir el TSE se convertiría en un instrumento para falsear las elecciones venideras, pero lo dijo ninguna prueba. Creo que fue usado para seguir con el mismo sistema que repetirá más de lo mismo: otro nuevo fraude como el que se cometió para que Jimmy y Giammattei ganaran la presidencia. Desde hace mucho dejó de ser prestigioso el TSE, pero vino la presión fuerte de Estados Unidos para que el proceso electoral venidero sea transparente y, para ello, presionó para que adquiera el equipo de SmartMatic, con reconocimiento facial, por seiscientos millones de quetzales. Dicha potencia del norte presionó porque se adquiriera ya que le preocupa que se cometa otro fraude. Ese sistema fue adquirido en otros países e impidió el fraude de las élites y su conjunción con el crimen organizado en partes de esta región. Por eso se explica porque el CACIF y sus corifeos rechazaron el sistema SmartMatic, porque les hubiera quitado el control sobre las elecciones venideras. También otros sectores oscuros se pronunciaron en contra de adquirir tal sistema, como la Sociedad de Plumas, cercana al gran empresariado.
Pero ayer salió la triste noticia de que los magistrados del Tribunal Electoral se rindieron ante el Pacto de Corruptos al decidir que no comprarían SmartMatic por la presiones de los poderosos sectores que protestaron en contra de tal adquisición. No fue suficiente la presión de “la embajada” para que lo adquiriera, lo que augura que seguiremos teniendo en marcha el futuro fraude electoral para las elecciones generales venideras. La potencia del Norte así ve comprometido su cometido de combatir el fraude electoral y, ¿ahora, quién va a defender a los chapines?
Para el pueblo de Guatemala el gasto de ese sistema no hubiera sido nada comparado con los miles de millones que se van a los bolsillos de quienes tienen el control de los tres poderes del Estado, los cuales harán piñata con del desfinanciado presupuesto de ciento trece mil millones de quetzales, donde los alcaldes no se quedarán atrás en exprimirlo por igual. Guatemala merece un sistema que evite los fraudes anteriores, porque con el actual el fraude está cantado. Me opongo eso sí a que los magistrados del TSE reciban elevadas coimas por autorizar nuevos partidos y candidatos. Creo que todos los candidatos deben participar en la contienda electoral pero no aquellos que lo tienen vedado por la Constitución y las leyes, entre los cuales están las favoritas de la estructura del poder. Me opongo al bono que se han recetado estos magistrados por doscientos mil quetzales por atender lo que es su obligación: la realización de las elecciones.
Les informo que la empresa multinacional SmartMatic realizó las elecciones en Venezuela en 2017 y acusó a Maduro de cambiar el resultado de sus máquinas por un millón de votos como se lee en su página web https://www.smartmatic.com/es/nosotros/equipo/. Ha trabajado en las elecciones en Brasil, Bélgica, Estonia, Armenia, Filipinas, Los Ángeles, Reino Unido, Singapur… Los seguidores de Donald Trump la criticaron por cometer un fraude en favor de Biden, pero la empresa y los expertos lo desmintieron y salió airosa y mejoró su imagen. Me llama la atención Brasil: las últimas elecciones quizás no hubieran sido transparentes sin este sistema. Acá, repito, el fraude ya está cantado.
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