Los chicos de la Marro quieren meter todo bajo la alfombra, pues eso es lo que revela su perorata acerca de la falsedad de los datos que transmitió al DW, tomados del Banco Mundial. La verdad sea dicha, no hay por donde perderse. Los datos publicados son de un estudio del BM, que no salen de la nada. Son datos que coinciden totalmente con la información que proporciona la Cepal o el FMI, son los mismos datos que se vienen publicando desde hace años. Y OJO, son los datos de Encovi. O sea, son datos oficiales, de gobierno. Se puede argumentar que no son datos actualizados, pero la existencia de pobres no ha disminuido, por el contrario.
El punto es que lo publicado hace unos pocos días y que levantó una polvareda, lo único que tienen de novedoso es que se trata de la primera ocasión en que se presenta el dato que estamos más jodidos que Haití. Nada más que eso, pues los datos de que hay 59.3 de población bajo la línea de pobreza es algo que se sabe desde hace años, pero había estado oculto, aun siendo público. Y lo otro relevante es que no hay nada que diga que se está en un proceso de disminución de estas cifras y, por el contrario, la tendencia es al crecimiento.
Es lo que nos dicen en coro la Cepal, el BID, el FMI y Encovi. Mientras el PNUD en su informe de 2016 nos da el astronómico dato de 63.1 de pobres, entre extremos, medianos y moderados… Y si buscamos otras fuentes que con seriedad trabajen el tema, seguramente nos topamos con los mismos datos, como digo en otro artículo, una décima más o una décima menos. Pero y esto es lo grave, con una tendencia al crecimiento de la pobreza, imparable, sin que existan políticas públicas o privadas, que busquen su disminución. Grave la situación.
Esta es la realidad de la pobreza. Y por ello son 4 millones de guatemaltecos que se fueron del país, y otros tantos que buscan irse, pues no hay en el país ninguna posibilidad de dejar de ser pobres. Al contrario, la pobreza se extiende, y ahora no son pocos los estudios que dicen que la clase media está poco a poco desapareciendo o si no se quiere ser tan dramático, pues está disminuyendo, que finalmente significa lo mismo.
Y esto no se le ve salida por ningún lugar. La iniciativa privada lo que hace es ver las posibilidades de negocio con la pobreza de la gente. Exportan productos de nostalgia hacia los EE. UU. Mientras en el caso de las remesas que alivian en algo la pobreza de la gente, tienen a un sistema financiero se esmera en sacar de los bolsillos de los migrantes lo que les queda y todo a un módico 5 por ciento por transferencia. Y luego todas las más descabelladas ideas para utilizar a los migrantes que huyeron de la pobreza en el país. Que por cierto los chicos de la Marro no ven. Esta columna estaba escrita para ser publicada en octubre. Nunca es tarde.
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