La teoría del derrame asume que el crecimiento económico al incrementar la actividad comercial y productiva generaría bienestar a las personas con menos ingresos económicos. Sin embargo, cuando esas personas no cuentan con herramientas para incrementar su movilidad social, como capital humano, condiciones favorables para emprender individualmente, acceso a derechos, a justicia y a instituciones imprescindibles en una democracia, las condiciones de crecimiento económico que asumen el efecto derrame no transformarán al PIB en Desarrollo Humano, sino en un círculo vicioso de más inequidades y “subdesarrollo crónico”. De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), en 2020 Guatemala descendió una posición con respecto a 2019, ocupando el puesto 127 entre 189 países (IDH: 0.663), solo adelante de Nicaragua, Honduras y Haití en la región. De acuerdo con el Índice de Fragilidad Estatal, en 2019 Guatemala se ubicó en la segunda posición con más altos niveles de fragilidad de América Latina (57/178). Según ONU Mujeres, durante 2019 el 71.4 por ciento de las trabajadoras laboraba en el sector informal, lo cual se ubica como uno de los porcentajes más altos de América Latina. Guatemala es el décimo país con mayor nivel de exposición al riesgo de desastres en el mundo (World Risk Report 2020).
No nos confundamos: mientras exista una estructura de inequidad socioeconómica, un estado capturado y una institucionalidad corrupta e ineficiente como la que evidencia Guatemala, el dinero producido a nivel agregado no es capaz de resolver los problemas estructurales del país. Guatemala muestra un índice de Gini de 0.48 (BM 2014), colocándola entre los 5 países más desiguales de Latinoamérica. Los países con mejores índices de Desarrollo Humano y prósperos integralmente muestran son países que cuentan con menor desigualdad socioeconómica, mayor acceso a oportunidades para cualquier ciudadano, pero también cuentan con instituciones inclusivas, más bajos índices de corrupción y un rol del Estado activo en políticas redistributivas.
Con desigualdades abismales y estructurales en la población, pobreza prevalente y barreras de acceso a oportunidades para las mayorías, más dinero puede traer más y mejores carros a algunas personas, pero el tráfico permanecerá igual o peor; puede darle más chalets en Atitlán a algunas personas, pero la contaminación del lago seguirá incrementándose; más ropa deportiva tendrán algunas personas y más equipo en los gimnasios privados, pero la desnutrición en niños del área rural seguiría creciendo, más garitas de seguridad y policías privados en colonias residenciales y más dinero en el banco a algunas personas, pero la delincuencia, los robos, la inseguridad, el crimen y el tráfico de drogas e ilícitos seguirá creciendo.
La solución no es penalizar y estigmatizar a quienes, por hambre, por incapacidad, por ignorancia o por falta de oportunidades, se mantienen en pobreza. Parte de la solución es democratizar las herramientas que permitan igual acceso a oportunidades, a poder, a riqueza y a libertades. Herramientas que brinden a cualquier ciudadano/a la oportunidad de seguir sus sueños y armar su proyecto de vida independientemente de su cultura, sus creencias, su estilo de vida, su cosmovisión, su género o su color de piel. Brindar capacidad de movilidad social, es decir, romper con la realidad de que más de la mitad de la población viva condenada a la pobreza y al subdesarrollo humano debido el área geográfica donde nacieron, el apellido que heredaron, el color de piel que tienen o la etnia a la que pertenecen. Creer que tener en Guatemala más edificios, más franquicias de discotecas, hoteles y restaurantes de fama internacional son señales de que Guatemala es un país moderno y progresa mientras la gente muere por enfermedades prevenibles o balas perdidas, los recursos se depredan y los ecosistemas se destruyen, niños/as mueren de hambre y los jóvenes quieren salir huyendo de Guatemala, es iluso, ingenuo, torpe, cínico o todo eso junto.
¿Cómo lograr un modelo que no discrimine o deseche a quienes no nacieron con los privilegios que el modelo actual permite que solo absorba a algunos y privilegie a los mismos en el tiempo? He ahí el problema estructural del país, y en la misma pregunta subyace la solución.
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