Uno de los mitos extendidos en el país y en el discurso o narrativa del sector empresarial o de los gestores del poder, como lo califica Juan Alberto Fuentes, tiene que ver con los niveles de inversión para el desarrollo de Guatemala. Pero resulta que no es así, pues eso constituye una de las historias urbanas más falsas que tenemos, incluso más cuestionable que la existencia del Sombrerón y la Llorona.
El texto que comento parte de afirmar que desde 1986 hasta 2020 el modelo económico del país, con todas las anomalías que se describen rama por rama o rubro por rubro, es un fracaso en toda la línea. No hubo generación de empleo y la inversión en el país es de las más bajas a nivel mundial. En pocas palabras, otro aspecto en donde, junto con la pobreza y la concentración de los recursos en los gestores del poder, nuestro país tiene un vergonzoso lugar destacado. Es líder en lo que no sirve.
En el tema de la inversión, el texto de Fuentes nos presenta varios cuadros con series de varios años que nos dicen que entre 2001 y 2018 Bangladesh, China, Filipinas, India o Vietnam han invertido más que Guatemala. Ojo, hablamos de países considerados, aparte de China, entre los últimos en niveles de desarrollo y en todos los índices relacionados con la noción moderna de desarrollo. Es por ello que el crecimiento del PIB es del orden del 5.6, 10.6 para Bangladesh y China, de 6.8 y 6.6 en India y Vietnam. Mientras que en Guatemala es apenas del 3.4, apenas al nivel del crecimiento vegetativo de la población.
Y entonces surgen algunas dudas. ¿Cómo es posible que el modelo económico supuestamente anclado en la democracia haya resultado un fracaso y que los niveles de pobreza se hayan incrementado? ¿Y que la migración se haya disparado por la ausencia de opciones en el país? Parecería que son temas que es tiempo de que se aborden con datos, información, análisis, propuesta. El mito es falso. Es por ello que uno de los planteamientos contenidos en el texto es sobre la necesidad de un nuevo contrato social, pues el actual ya no da para más. Es lo que explica en términos políticos que hoy día los planteamientos de reforma constitucional se multipliquen ante la evidencia del modelo fracasado.
Finalmente, y como parte de los temas que plantea La economía atrapada, es la apuesta del sector empresarial o de los gestores, como se les denomina, hagan esfuerzos por avanzar en la privatización de la salud en nuestro país. Los datos que aporta el libro comentado son amplios. Seguros en donde el sector financiero hace su ingreso en fuerza, la mira puesta en el IGSS y los fondos de este, así como la urgencia de privatizar ese esfuerzo que viene desde los gobiernos revolucionarios y que se ha mantenido contra viento y marea ante los embates que por temporadas impulsa el sector privado para usurpar los ahorros de los guatemaltecos, etc.
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