El Credit Suisse y las picarescas de la banca suiza

El pasado 28 de octubre salió publicado en el Periòdic de Andorra un interesante artículo del primo Albert Borras René, hijo de mi querida tía Tere René Balsells. Después de haber optado por la Ingeniería Naval y la práctica en las míticas aguas del Mediterráneo, Albert estudió finanzas, y se adentró en la banca de inversión y hoy es analista de esas inciertas e inquietas aguas. 

Tere me ha enviado su última columna: Credit Suisse, ¿el nuevo Lehman?, comparando lo que acontece con la quiebra del gigante de banca de inversión estadounidense Lehman Brothers, que se declaró en bancarrota en el 2008, impulsando un efecto dominó que obligó a la Reserva Federal a lanzar el esperado salvavidas con dinero público, y que motivó a la academia sueca a otorgarle el Premio Nobel de Economía a Ben Bernanke, el bombero mayor de aquellos aciagos tiempos.

Resulta ser que el banco insignia de los suizos, ha cometido múltiples picarescas y operaciones riesgosas: primero los clásicos problemas de la gobernanza corporativa, y la búsqueda del riesgo sin prudencia para ordeñar el banco y su estado de resultados, buscando la ganancia rápida. Su principal timonel del 2015-2020, el financiero Tidane Thiam, el financiero marfileño dimitió bajo acusaciones de espionaje hacia altos gerentes que se sospechaba estaban intentando jalarse a buenos empleados hacia la UBS (Unión de Bancos Suizos) su principal competidor, algo no muy ortodoxo en el circunspecto ambiente de la banca suiza.

Sin embargo, el relevo de Thiam por Thomas Gottstein no mejoró las cosas, debido a la gran mora en pagos de dos de los principales megaclientes: Greensill y Archegos: el primero resulta ser un fondo de alto riesgo estadounidense que implosionó en fecha reciente, dejando un hoyo en Credit Suisse (bróker y financiador) cercano a los 4,000 millones de euros, que se suma al agujero dejado por el australiano Greensill Capital, especializado en servicios de factoring, y que se declaró en insolvencia en marzo de 2021.

Todos estos escándalos, sumados al mal funcionamiento de la banca de inversión, presentarán pérdidas a nuestro banco protagonista por la bicoca de 1,900 millones de euros en el primer semestre del año, lo que conllevó la dimisión del alto ejecutivo Gottstein que será sustituido por Ulrich Korner, quien ha fungido en diversos puestos dentro del banco.

Como es de esperarse luego de los escándalos, el banco se encuentra hoy efectuando operaciones de cirugía mayor para retomar oxígeno y plantear ante el público y los reguladores una organización mejor portada. Una de las opciones que tienen los accionistas principales es pedir más cacao a sus pares, tal es el caso del fondo soberano de Qatar. Se necesitan más de 4,700 millones de dólares y se deberá demostrar en el mediano plazo que el banco acabará aumentando al menos la misma cantidad. Como se puede ver, los fondos de capital árabe petroleros se adueñan de Europa como nunca, desde los equipos de fútbol hasta la sacrosanta, poderosa y siempre bien ponderada banca suiza.


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Author: Maria Suarez