Todos sabemos que nuestro bello país tiene miles de cualidades y ventajas comparativas dentro de la región y eso nos hace sentirnos unos gigantes. Y yo soy un ferviente creyente que Guatemala puede llegar a serlo, pero parece que a veces se nos olvida nuestro verdadero “tamaño” y la lista de malas costumbres que no hemos logrado abandonar para alcanzar ese deseado y merecido brinco de nuestra economía y por lo tanto nuestra población más abandonada que le toca caminar a buscar lo que acá no supimos darles.
Me permito usar algunos ejemplos de temas que acaparan nuestra atención en estos días y que debiéramos rectificar. En el deporte en general y específicamente el fútbol, miles de millones son asignados constitucionalmente y en vez de mejorar el espíritu de nuestras juventudes, se vuelven un botín entre grupos tan ambiciosos que mejor nos desertificaron mundialmente. En el fútbol no existe manera de que los directivos aterricen y en vez de pelear por puestos para poder viajar a eventos FIFA, hagamos procesos de largo plazo que nos permitan mejorar nuestro nivel y subir la autoestima nacional. Países “baseboleros” como Panamá y pronto República Dominicana nos han demostrado que con orden se puede mejorar.
En el ámbito político y nuestra relación con nuestro mayor socio comercial, creemos que en Washington todo mundo está pendiente de Guate. Cuánta gente repetía “espérate a noviembre”, las cosas van a cambiar, y ahora cuántos se ríen porque no va a haber “cambio” alguno. Como escribió mi amigo Estuardo Porras en este espacio “los gringos harán inevitablemente lo que siempre han hecho”, y eso simplemente es velar por sus intereses nacionales y nada más. Los republicanos y los demócratas se pueden tirar los platos entre ellos, pero a los extranjeros NUNCA nos van aceptar ninguna afrenta a las barras y las estrellas, no importa la ideología. A ellos les conviene reducir la inmigración ilegal y a nosotros también. Aprovechar ese objetivo en común, atrayendo inversiones para el área rural debiera ser más importante que apostar quién ganará las elecciones de EUA.
Finalmente creernos capaces de “vencer” el mercado internacional del petróleo es una quijotada vergonzosa. NO existe ningún lugar del mundo donde los subsidios hayan logrado vencer al libre mercado, siempre existen unos pocos ganadores y miles perjudicados. Históricamente en Guatemala hay fortunas que se hicieron gracias a que el Banguat vendía divisas subsidiadas, uno a uno, para importar/ exportar insumos agrícolas, cuando el cambio real era tres a uno. Pretender paliar nuestra crisis actual con subsidio al gas, diésel, etc., es prolongar el problema. El Ejecutivo se jacta de una excelente recaudación y estabilidad macroeconómica, entonces mejor rebajemos temporalmente los impuestos directos y permitamos que el libre mercado estabilice los precios. Cualquier otra “receta” solo generará nuevos millonarios a costillas de todos nosotros que pagaremos esos subsidios financiados con deuda.
Hoy tal vez el “espejo” nos dice que no somos tan guapos, pero con arreglarnos un poco, estoy seguro de que seremos muy pronto la sensación de la fiesta.
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