Hombres necios

“En esas condiciones no queremos elecciones”.

Cuando Sor Juana Inés de la Cruz escribió ese famoso poema en el siglo XVII, criticaba la arrogancia de los hombres. Al titular así esta columna, lo hago observando las actuaciones de especímenes del género masculino que, haciendo gala de su estúpido machismo, se presentan como vaqueritos con sus pistolas o como los sosos encorbatados que aparecen en los medios de comunicación.

Así de patética se ve la agrupación de los dueños del país cuando sale a defender sus sagrados derechos privados. Es asombroso el descaro de estos señores para ignorar supinamente los principios democráticos que exigen la fiscalización, regulación y control de los procesos electorales en varios aspectos. Ellos quieren que se les facilite el pago sin obstáculos molestos a partidos corruptos para seguir comprando a los títeres que siempre han manejado a su antojo, facilitando a su vez el lavado de cantidades astronómicas de dinero mal habido.

Ante semejantes desplantes de soberbia, EL SILENCIO NO ES OPCIÓN. Las feministas que en 2015 dijimos: “En estas condiciones no queremos elecciones”, consideramos indigno que sometan a la ciudadanía a tener que votar por el menos peor de los candidatos, que suele ser un delincuente sin talento ni credibilidad. Entonces hicimos una propuesta de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que planteaba transformaciones de fondo para hacer más democrática y eficaz la elección, como proceso cuyo objetivo es designar a un equipo capaz de resolver los problemas del país, no de colocar en puestos de decisión a otra caterva de depredadores. 

Para que la participación en las elecciones tenga sentido y cumpla con el objetivo de otorgarle el cargo a quien va a dirigir el país, tendría que incluir en la Ley la obligación de las organizaciones políticas de presentar sus propuestas y programas, elaborados con base en requerimientos previamente establecidos, sustentados en datos y cifras, no en especulaciones. Quienes se presenten a optar a cargos públicos deben cumplir con dar a conocer su experiencia, sus antecedentes, y con transparencia, sus recursos financieros. Acceder a la jefatura del Estado es una responsabilidad mayor que de ninguna manera debe ser tomada por personas involucradas en delitos o crímenes, como ya ha sucedido. La impunidad jamás se debe permitir.

Los espacios públicos para las campañas deben ser acotados y otorgados de manera equitativa, considerando que el respeto al entorno es prioritario, para evitar la contaminación auditiva, visual y material que se utiliza abusivamente y sin sanción. La compra de votos, con regalo de cachuchas, láminas o paseos debe ser prohibida y sancionada. El financiamiento privado debe tener límites y ser públicamente fiscalizado, sin excepción. Es absolutamente anti democrático que gane el que tiene más.

Quienes siguen adoptando y propiciando la corrupción como forma de gobierno y de vida, además de codiciosos, son testarudos (cabeza dura). No aceptan que ellos mismos van a padecer víctimas de sus actos. El descontento y la inseguridad sólo van a aumentar con el empoderamiento de las mafias y la violencia que promueven. 

Poner en el centro el Cuidado de las redes de la vida, proteger a la niñez, eliminar las armas y ponerle fin a las opresiones son vías para alcanzar el bienestar y la paz. Para esos poderosos nuestras demandas son necedades. Para nosotras son genuinas y vitales necesidades.


En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

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Author: Maria Suarez