En un momento en el que resuenan los gritos de paridad en el deporte y se busca igualarla en competitividad y audiencias, todavía hay algunas disciplinas en las que el género no es prioritario. En vela, tiro, hípica o motor, hombres y mujeres compiten juntos sin mayores problemas. Sin embargo, en lo relacionado con la gasolina a estas últimas les cuesta más destacar que a sus compañeros. Las razones van desde las culturales a las económicas, pues no es barato disponer de vehículos y equipos, y ahí es donde acaban las ilusiones de muchas de ellas. Cristina Gutiérrez (31 años) es uno de los escasos ejemplos de mujeres profesionales de las carreras. La burgalesa lleva años de trayectoria y ya ha logrado importantes éxitos, como un triunfo de etapa en el Dakar y un tercer puesto como miembro de la escudería Red Bull. Acostumbrada al trabajo duro, no considera que ser mujer le haya supuesto un freno. «Quizás al principio notaba más problemas para hacerme creer y que la gente viera que yo era capaz de hacer una competición como el Dakar. Tanto los hombres como las mujeres siempre me han recibido con los brazos abiertos. Personas jóvenes en el mundo del motor siempre hacen falta y más en mi disciplina del ‘cross country’», afirma. Noticia Relacionada gp comunidad valenciana estandar No Augusto Fernández, campeón del mundo de Moto2 Sergi Font Ogura se fue al suelo a falta de 17 giros cuando rodaba tercero y puso en bandeja el Mundial para el mallorquín, que quedó segundo. La carrera la ganó Pedro Acosta «El que una mujer esté en la élite y consiga ganar, porque estamos en igualdad de condiciones, llama la atención; el número de mujeres en general es menor y, por estadística, destaca. La gente normalmente se alegra muchísimo cuando alguna logra algún hito. Se están haciendo grandes avances dentro del sector», añade a ABC. Cristina Gutiérrez ABC Un caso de gran proyección, aunque centrado en los circuitos, es el de Marta Ariza (25). La zamorana está más que curtida en karting y ahora destaca en el Campeonato de España de Turismos, aparte de haber realizado una prueba con los Fórmula 4 de la academia de Ferrari. Ella no achaca la escasez de féminas a ninguna discriminación. «Mi familia y amigos me han apoyado siempre y tampoco me ha importado lo que dijese nadie de alrededor. A un alto nivel siempre me han tratado bien, a los que les molesta que una mujer llegue arriba es más bien porque son resentidos que no han conseguido nada». Ariza coincide con Gutiérrez en que, al ser menos compitiendo, los éxitos de las mujeres llaman más la atención. «Se valoran más porque la gente lo comenta, los medios dan más repercusión y a la postre se habla más de nosotras», añade. Cuando estas preguntan se trasladan a las dos ruedas, las respuestas no varían mucho. Sara Sánchez , barcelonesa de 24 años, explica que a la hora de competir prefiere hacerlo contra los hombres «ya que para mí siempre ha sido normal correr con los chicos, porque he comprobado que puedo estar a su mismo nivel». Pruebas femeninas Sin embargo, esto no quita para que en las competiciones estrictamente femeninas en las que ha participado haya destacado al máximo. Sánchez ha ganado el Campeonato Iberoamericano en México y ha acabado subcampeona del Europeo en Mugello. Cristina Gutiérrez, desde su mayor experiencia, afirma que «en el mundo del motor, por suerte, tenemos una máquina con ruedas que nos impulsa, por lo que el género no supone ninguna ventaja o desventaja . En cambio, el que existan competiciones íntegramente femeninas tampoco lo veo mal, porque es una plataforma para dar visibilidad a otras mujeres y para lanzarlas a categorías absolutas, como por ejemplo la Fórmula 1». Marta Ariza ABC De igual manera opina Marta Ariza: «Yo soy anticategorías femeninas , pues, en igualdad de condiciones, hemos demostrado ser iguales; pero también se necesitan las ‘W Series’ para que las niñas (y no tan niñas) vean que este también puede ser un deporte de mujeres, como tantos años llevamos demostrando». Por eso, para ella, es importante la difusión y que «puedan ver en la televisión que las pilotas son un ejemplo a seguir. Ahí es donde verdaderamente se crea la afición». El problema llega cuando hay que rentabilizar las carreras . Sara lo sufre al recordar que «me han abierto las puertas en Italia por segundo año, y han apostado por mí como nunca habían hecho en España, aquí es mucho más difícil vivir de esto». «En todos estos años, el apoyo al deporte femenino me ha llegado con cuentagotas, ni para cubrir los gastos indirectos», se lamenta. Para ello, Cristina propone una solución, aunque sea un tanto idealista. «Entre todos deberíamos apoyar más los deportes minoritarios o menos visibles y así generar esa conciencia de apoyar a otras minorías». Ojalá ellas consigan ver el cambio.