Las ideologías mueren y los candidatos brotan

“Vote por  el narco y súbase al barco”, “Sirva al ladrón y le pasamos  balón”, “sirva al venal y le regalamos tamal”, “ingrese a la corruptela que no tendrá secuela”, “únase a la ungida que ya está prometida”. El panorama avizora unas elecciones con los sellos que resalta la presente gestión: corrupción, saqueo, vasallaje a narcos, saqueadores y a funcionarios venales. ¡Ah! Y mentiras sin límites ni limitantes. Todo bajo la sombra de una Justicia enceguecida. Esos y muchos más podrían ser los estribillos de batalla para motivar partidarios de contendientes y atraer simpatizantes en las próximas elecciones generales. No será así. Ya no se necesita extender la parodia con actuaciones de ingenuos idealistas.

Esas prácticas para provocar alborozo son parte de la vieja historia. Esos idealismos de consolidar una democracia participativa están fuera de un sistema de corruptela dominante en cualquier poder gubernamental. Partidos políticos que se identificaban con valores e ideales enarbolando posturas ideológicas extremas o de matices intermedios, sin que ningún grupo de privilegiados se abrogara la exclusividad presidencial o de curules. Ya estorba en Guatemala la cívica costumbre en países que construyen su democracia sin propiciar los totalitarismos aniquilantes, multiplicadores de mayorías esclavizadas por la pobreza. 

Para estar dentro del movimiento donde algunos derechos de curul se compran a las agrupaciones que participan, por un millón y se venden por diez, a plazos, ya no es requisito defender idealismos ni posturas políticas. Ni aprenderse algún cántico ni consigna de propaganda serán necesarios. El sistema estructurado con la más actualizada logística de viajar, visitar al padrino y sacarle la promesa de la exclusividad y entrega total en múltiples bloques publicitarios, descubrió que, dentro de la mayoría de pobladores “Circo sin pan” embauca alegremente sus aspiraciones. 

Tiempos borrados. Ya no se necesita de sueños obnubilados por fortalecer una democracia. Para ganar votos populares basta con que “el Padrino millonario” de la señal: Chorros de imágenes besuqueando niños, abrazando ancianas, caminando por verdes cultivos y vistiendo de campesino o indígena. La fórmula no le ha fallado en cuatro periodos gubernamentales.

Basta con refundar grupos, con distintas siglas, conformados por las mismas huestes de tránsfugas serviles y ¡zaz! Corre y va de nuevo. A embelesar  a cualquiera de los 20 ingenuos que se sueñan con la banda bicolor que los embruja. Ya son millonarios o lo piden a borbotones a sus patrocinadores delincuentes o traficantes prometiéndoles mantenerles privilegios y negocios. Aquí, las ideologías políticas perdieron todo valor, porque  la subasta de servir intereses sectarios paga más. 


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Author: Maria Suarez