Papá, de mayor quiero ser funcionario

Bill Aulet , director gerente del Martin Trust Center, institución que dinamiza el ecosistema de startups del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), asegura a ‘ABC Empresa’ en páginas interiores que «todas las personas nacen emprendedoras y es la sociedad la que poco a poco diluye ese interés». No sé si es verdad que todos nacemos con espíritu emprendedor, lo que sí tengo claro es que la sociedad, y sobre todo los gobiernos de turno –unos más que otros– se encargan de dinamitar ese interés , innato según Trust, por crear un negocio propio y hacer rentables las ideas. Si en lugar de poner alfombra roja a los inversores y emprendedores, lo que le ponemos es un obstáculo detrás de otro, burocracia y más burocracia, e impuestos y más impuestos a quien quiere arriesgarse para abrir un negocio, no serán muchos los valientes que lo hagan. Si a ese maltrato en las condicion es para poner en marcha una empresa le unimos que desde el propio Ejecutivo, por puros intereses políticos, se está difundiendo la imagen de que los empresarios son unos avariciosos que se están forrando a costa de los sufridos trabajadores y clientes, el que aun así quiere arriesgarse a montar una empresa, ya no es que sea un valiente, es que es un héroe. No solo está arriesgando su dinero, sino también su prestigio social y personal. En este entorno, no es de extrañar que cuando tú le preguntas a un niño qué quiere ser de mayor, prácticamente ninguno diga que empresario. Aparte de futbolista, nuestros hijos y nuestras hijas quieren ser médicos, profesores, policías… Y está muy bien que nuestros niños quieran ser estas profesiones que están asociadas al servicio a los demás. El problema es que cuando ya no son tan niños, cuando son jóvenes, con capacidad de emprender, de crear empresas y generar riqueza y empleo, tampoco quieren ser empresarios. Siete de cada diez quieren ser funcionarios. Y no es de extrañar. Ser funcionario no solo te garantiza tener un trabajo estable, sino también mejores condiciones laborales que en el sector privado , sobre todo en los últimos años. Hasta hace no mucho, la estabilidad laboral que suponía ser funcionario se compensaba con sueldos más ajustados que en el sector privado. Pero desde la crisis financiera, todo se ha dado la vuelta. Como publicó ABC, los salarios públicos no solo son más altos que los privados, un 58% de media, sino que en los últimos quince años han subido más: un 34% frente al 25% del empleo privado . Y también las condiciones de la jubilación son mejores entre los funcionarios, al menos para los que tomaron esa condición antes de 2011. Los funcionarios públicos incluidos en el Régimen de Clases Pasivas pueden jubilarse voluntariamente desde que cumplan los 60 años de edad, siempre que tengan reconocidos 30 años de servicios al Estado, y además sin ninguna penalización . ¿De verdad tiene sentido que un profesor se pueda jubilar a los 60 sin descontarle un euro de su pensión, mientras un albañil tiene que estar hasta los 65 o más si no quiere que le descuenten nada? ¿Tiene sentido que sea más rentable estarse en casita cobrando una o varias subvenciones que dejarse la piel trabajando? Tenemos que darle una vuelta a todo esto. Tenemos que enseñar a nuestros niños y a nuestros jóvenes el valor del esfuerzo, del sacrificio y del servicio a la sociedad, desde el sector público o desde el privado. Tenemos que enseñarles que por ser un emprendedor o un empresario no eres una mala persona, que crear riqueza y empleo es, sin duda, la mejor política social.

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Author: Pablo Perez