El caos impera ante la ausencia total de liderazgo y disciplina en el debilitado y desmoralizado ejército ruso, otrora gran invasor de Ucrania, hoy en abierta y desordenada retirada, poniendo pies en polvorosa en un desorden generalizado, más que nada por el miedo a ser capturados por las fuerzas libertadoras del presidente Zelensky.
Retirada de Jerson tan patética y vergonzosa en donde los oficiales rusos han debido disparar a sus propios soldados, quienes desesperados intentaban abordar las pocas embarcaciones civiles que han podido encontrar, luego que volarán los puentes y sembrarán miles de minas para retrasar el rápido avance de las tropas ucranianas, poniendo como objetivo militar a la población civil desarmada e indefensa y usando como estrategia “el terrorismo energético”, que anteponen más que a la misma guerra, con el único objetivo de hacer sufrir a la población de Ucrania, a la cual odian y sueñan con exterminar.
Bombardeando a distancia los puntos identificados de asistencia humanitaria y los hospitales de campaña, arrasando y quemando toda infraestructura sin importar su naturaleza, mejor si son fuentes de energía, hidroeléctricas, presas, torres eléctricas y eólicas.
Eso sí, sin faltar al mejor estilo del Tercer Reich el saqueo y robó indiscriminado, llevado en cientos de camiones que regresan a la madre Rusia con el botín como pinches rateros y mareros, dejando atrás toneladas de armamento y municiones que como bien dijeran tarde o temprano serán usados en su contra.
El desprestigio para el Kremlin y todos los rusos y su nomenclatura es muy grande y jamás será borrado de la historia. Al día de hoy, según la inteligencia norteamericana, más de cien mil soldados rusos se contabilizan entre muertos y heridos, calculando lo mismo para el ejército ucraniano.
Ucrania confirma haber derribado doscientos setenta y ocho aviones rusos, más del doble de los que perdió la ex Unión Soviética en la guerra de Afganistán.
El sinsentido y la demencia del Fuhrer de Rusia, Vladimir Putin, es inmenso, la mediocridad lo alcanza y retrata con cada incomprendida acción, matar a sus hombres únicamente aumenta el odio de las madres, esposas e hijos que ven desfilar por cientos si tienen suerte los ataúdes de sus seres queridos, llevados a la fuerza para en el peor de los casos quedar asesinados y abandonados en territorio ucraniano, “todo por luchar por una gran mentira”.
Putin y Rusia se quedan sin opciones, el uso de armas nucleares no se puede descartar…
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