El 6 de noviembre de 1996, hace 26 años, inspirados en las libertades de conciencia y de expresión de ideas, convertimos en realidad el sueño de echar a andar un diario cuyas características fueran la verdad, la objetividad, la imparcialidad, la independencia de criterio, la tolerancia y el pluralismo.
Nuestro esfuerzo se ha visto recompensado con creces por la preferencia de nuestros anunciantes y lectores, así como por el trabajo incansable y tesonero de nuestro noble y batallador equipo.
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquel inolvidable e inefable 6 de noviembre de 1996. Desde un inicio nuestra cualidad distintiva ha sido el periodismo de investigación, que, a lo largo de los últimos 26 años, se ha convertido en un verdadero contralor ciudadano, en un genuino auditor social del desempeño de la función pública. La investigación periodística ha destapado y desentrañado escándalos de corrupción y ha revelado otrora inescrutables secretos de Estado.
Claro que nuestra existencia no ha sido fácil, porque no le conviene a los sempiternos enemigos de la libertad de expresión de ideas y de la democracia. Por tanto, hemos sido víctimas de la intolerancia y del abuso de poder, que se han traducido en cobardes intimidaciones, agresiones y ataques cibernéticos, incluso de encarcelamientos arbitrarios e injustos, como el caso de nuestro presidente, Jose Rubén Zamora, que lleva más de tres meses en bartolina.
Empero, seguimos sin amilanarnos, sin arrugarnos y sin acobardarnos. Nuestras reservas morales, nuestra profunda vocación democrática republicana, nuestros principios y valores claros y definidos, nos han dado la fortaleza espiritual y moral suficiente para no sucumbir y para seguir avanzando con paso firme, decidido y digno.
Luchamos por la instauración de una genuina democracia republicana, sustentada en un sólido Estado de derecho, bajo el cual: (i) Las leyes sean justas, aplicables a todos por igual, tanto a gobernantes como a gobernados; (ii) Se proscriban los privilegios, las ventajas, las prerrogativas y, consecuentemente, las discriminaciones; (iii) Se garantice la transparencia y el acceso a la información pública, no se permitan los excesos en el ejercicio del poder, se exija la rendición de cuentas a los servidores públicos, se deduzcan responsabilidades legales a los funcionarios infieles, se persiga el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos, se protejan y garanticen los derechos fundamentales, así como se privilegie el interés general y no el interés particular; y (iv) Se erradique la impunidad y se combata con mano de hierro los actos de corrupción y los crímenes contra la administración de justicia pronta y cumplida.
Celebramos nuestro XXVI aniversario con fe en nuestra pequeña gran nación, Guatemala, y con profunda mística y vocación de servicio. De cualquier manera, aprovechamos este feliz acontecimiento para ratificar nuestro compromiso con el país, con su gente y con el espíritu democrático, y para exigir la excarcelación inmediata del periodista Jose Rubén Zamora, víctima del abuso de poder.