Y mis planes del 2023
Esta semana salí de la Ciudad de México y me vine a Taxco. Dos de mis tíos se quedaron con el abuelo William y él está animado porque sus sobrinos queridos de toda la vida lo han estado visitando.
La mala noticia es que la tía Jeannie, que está cuidando también al abuelo, se cayó en el super y se lastimó feo la rodilla. Ella es actriz de teatro, lleva la actuación en la sangre, por eso cuando nos llamó clamando que estaba fracturada, lo primero que hicimos fue pedirle que nos enviara una foto de la zona herida. Para el ojo clínico de mi madre, no había fractura ni nada grave, pero, entre tanto, la tía ya iba en ambulancia rumbo al hospital.
Taxco es un pueblo colonial mágico. Estoy viviendo en la cúspide de una montaña desde donde veo todas las casitas blancas con sus tejas coloradas. Mi papá dice que parece una ciudad del norte de África, de Marruecos o Argelia. La tía Tanya es más exacta y dice que esto es Santorini, una isla griega en el mar Egeo. De eso no sé mucho, pero caminar en estas callecitas estrechas y empinadas me parece una maravilla, aunque cansado. (En el facebook les compartiré algunas fotos.)
Ayer visitamos iglesias, caminamos por los parquecitos y compramos recuerdos para los amigos. Por supuesto que pensé en Ale (mi amiga bailarina de 19 años, una chica Down como yo -les hablé de ella la semana pasada) y le compré una cadenita de plata (la plata acá es baratísima) y un sombrero simpático. Ale me pidió tortrix, pero mis hermanos aseguran que esa golosina es solo de Guate. De todos modos, cumpliré buscándola en todas las tiendas, porque así soy. Siempre cumplo mis promesas y planes.
Por cierto, les ofrecí contarles mis planes del 2023. Por ahora no tengo muchos, pero sí uno muy importante. El primero del año es ir a casa del Fuji, un amigo de mi papá, donde me espera Laszlo, un cachorro vizsla sobrino de Sándor, mi perrito de toda la vida, ya entrado en años (el 12 de diciembre cumplió doce). Estoy muy ilusionado con Laszlo. Mi abuelo William lo sabe y por eso en Navidad me regaló un collar de doble salida para pasear con Laszlo y Lennon (leal compañero de Sandor, un poco anciano también, pero chaparrito, como cachorro), un schnauzer. Mi madre dice que es un perrito zen, pues en los atardeceres se retira a meditar en el jardín: con la mirada puesta en el infinito y más allá.
Mi otro plan es cursar exitosamente el cuarto de bachillerato y seguir siendo el mejor amigo de Ale. Les dije a mis primas, Majo y Fer, que traeré a Ale a Taxco y las invitaré al pequeño restaurante frente a la Catedral a comer papas a la francesa. Este es otro de mis planes, y también, por fin, operarme las cataratas en San Luis, y así verlos mejor a todos.
Me despido. Acabo de bañarme, voy directo a desayunar. Luego saldré a visitar las grutas de Cacahuamilpa, que, me dicen, son padrísimas; apenas a media hora de Taxco. Les deseo todo lo mejor en el 2023. Un día de estos volveré a visitarles.
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