Gracias Dany por tu gran ikigai

Para la cultura japonesa el ikigai es el sentido de vida, el impulso, lo que nos mueve, lo que nos determina, aquello a lo que damos nuestro tiempo y energía. El ikigai de Dany fue algo verdaderamente excepcional: el resguardo y divulgación de nuestro patrimonio cultural e histórico. Lo hizo con una pasión, coraje y compromiso inigualable dirigiendo el Museo Nacional de Arqueología y Etnografía.

 En un país donde se valora poco el conocimiento, la academia, la identidad y la defensa del patrimonio, Dany luchó por hacer valer el inmenso e imprescindible legado de la cultura Maya. 

Su talente tranquilo, su gran capacidad de escucha serena, sus amplios conocimientos y un corazón noble son virtudes de este arqueólogo y ser humano excepcional, quien fue condecorado con la Orden de las Palmas Académicas que le otorgó el gobierno de Francia por su trayectoria y arduo trabajo a favor del Patrimonio de Guatemala.

 Hace poco tuve la oportunidad de estar en el museo Metropolitano de Nueva York donde se yerguen en la magestuosa entrada dos estelas mayas de Piedras Negras que fueron prestadas durante unos meses en el marco de un convenio institucional de cooperación.

El museo neoyorquino destaca el esfuerzo y la coordinación realizada con quien fue el director del Museo de Arqueología por una década, Daniel Aquino para trasladar las estelas y exhibirlas.

 Dany fue un arqueólogo y un servidor público admirable. Fue seleccionado para representar a Guatemala como experto mundial para formar parte del Comité del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de UNESCO.

 Dany era un visionario, entendió cosas que la mayoría de nuestros funcionarios públicos y dirigentes no han entendido: que la defensa y divulgación de nuestro patrimonio es la defensa y valoración de nuestra propia identidad. 

 Durante décadas Dany partició en proyectos de investigación y conservación de la Biósfera Maya. 

 El arquitecto e investigador Antonio Prado Cobos dijo: “nunca había despedido a un servidor público tan querido y apreciadocomo él. Por ello en el homenaje en el Museo de Arqueología había cientos de personas diversas; pintores, músicos, empresarios, etc. Estando al timón de la “catedral cultural” del país; fue un servidor público maravilloso; honesto, abierto a todas las corrientes culturales, y con una calidad humana verdaderamente extraordinaria. Por ellos fue un cortejo y homenaje muy bien merecido. Servir a la cultura y al patrimonio como lo hizo él vale oro”.

 Dany entendió que para dejar de huír de nosotros mismos debemos reconocer y valorar nuestro pasado. Empleó su tiempo en proteger y dar a conocer a los guatemaltecos la raíz de nuestra historia, nos invitó a escuchar detenidamente la voz sigilosa de nuestra tierra. Dirigió el Museo como nadie. Fue realmente excepcional. 

 Pueblos que, como dice Agustín Acosta, “convirtieron la lluvia en cosechas, el sol en calendario…los jaguares en religión y los hombres en dioses”.

Gracias Dany por tu labor, que tu regreso por el sakbé (el camino blanco hacia las estrellas) sea ligero y armonioso. Te vamos a extrañar. Un abrazo fraterno a su compañera de vida Adriana y su hijo Moises, familiares, colegas y amigos.

En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez