Mi reflexión es que acá puede llegar alguien así a la presidencia.
Me sorprende leer cómo algunas personas opinan sobre hechos que desconocen llevados por pasiones ideológicas que nada tienen que ver con la realidad compleja de Perú, donde todos deberíamos preguntarnos: ¿Por qué desde que se inició este siglo todos los presidentes peruanos electos han sido acusados de corrupción y han terminado mal sus mandatos, enjuiciados y condenados? Pasaron de la derecha, al centro y a una izquierda poco letrada e inexperta, como en el caso del presidente Pedro Castillo, quien no fue una excepción, en medio de la honda brecha entre el Ejecutivo y el Congreso.Yo viví en ese bello país dos años y es complejo y no se le puede juzgar en blanco y negro pues tiene muchos matices como Guatemala.
Algunos articulistas responsabilizan de la caída de Castillo a la “oligarquía” peruana, cuando es bien claro que la misma fue casi eliminada por la reforma agraria de los Setenta y Ochenta por los gobiernos militares reformistas de la época, donde Mario Monteforte Toledo llegó a asesorar como connotado sociólogo de la UNAM. El resultado de ello, cómo entienden los sociólogos peruanos de hoy, es que las transnacionales tomaron su lugar (en la minería y la industria, banca), y los restos de la oligarquía peruana se desdibujaron antes de que Allan García se suicidara para evitar ir a proceso.
La economía ha marchado empero con aplomo desde las reformas económicas de Alberto Fujimori de fines de los Noventa, que sigue hasta la fecha, crecimiento que sigue e hizo crecer las clases medias populares de todas las etnias en las provincias y urbes, la mitad antifujimorista. Esas clases y sus capas se han vuelto hacedoras de presidentes en un país donde los partidos políticos no expresan sino algunos intereses locales que, al participar en contiendas nacionales, han ido ocupando más y más diputaciones, alcaldías y hasta algún presidente como Castillo y su vicepresidenta, ahora gobernante interina del Perú desde el siete de este mes cuando él anunció en cadena nacional un fijimorazo o autogolpe para sacudirse al Congreso lleno de diputados de igual calaña.
Empero no le funcionó porque el Ejército no lo secundó y las dimisiones de su Gabinete vinieron a continuación. El Parlamento lo destituyó y su arresto fue una consecuencia legal. Creo que el apoyo a Castillo y familia de Andrés Manuel López Obrador es un asunto doméstico azteca para darse un cariz populista como en los viejos tiempos del PRI cuando apoyaba a la izquierda en el exterior, pero compartía con la CIA información. México no gana, pero sí AMLO al darle una mano, que lo hizo mejor cuando recibió a Evo.
Les recomiendo leer las raíces de la crisis peruana por un instituto peruano de prestigio en https://www.realinstitutoelcano.org/comentarios/mas-alla-de-pedro-castillo-las-raices-de-la-crisis-peruana/
Irmalicia Velaquez Nimatuj en su último artículo, luego de culpar a la “oligarquía peruana” de esa crisis, reconoció que “Castillo falló en no organizar a las bases políticas que lo llevaron al poder desde antes de tomar posesión -que son las que ahora están en las ciudades y calles defendiéndolo-, a pesar de que se postuló con un partido de izquierda, con el que rompió, no pudo obtener ese apoyo y tampoco tejer alianzas estratégicas entre las diversas regiones rurales del Perú que fueran capaces de defender sus propuestas y sobre todo, que pudieran detener las políticas de los capitales nacionales y trasnacionales, que son las que sostienen al congreso y a la corrupta institucionalidad del Perú…”.
Mi reflexión es que acá puede llegar alguien así a la presidencia y va a caer en la anarquía al ser confrontado por minipartidos al estilo Perú donde solo la corrupción es la argamasa que los une como sucede acá con el Pacto de Corruptos, donde participan todas las etnias locales, cacicazgos municipales, cúpula empresarial, La Cofradía, los narcos, que pugnan por sacar la mejor tajada de llegar a la “guayaba”, sin un plan, pero con falsas promesas, aunque alguna excepción viene en camino con un candidato que enfrente esta realidad tan poco cristiana, consumista, que ignora la voz de Jesús. Feliz Navidad.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Fernando González Davison
FGD, guatemalteco (1948), abogado, con estudios de desarrollo económico en las universidades de París y de Ginebra. Fue profesor invitado de las universidades de Estocolmo, Tulane y Georgetown. Embajador en Japón, Singapur y países sudamericanos. Ganador del Premio Guatemalteco de Novela (1987) y Monteforte Toledo de Novela (2000). Entre sus mejores novelas históricas están Oscura Transparencia, la caída de Árbenz, La montaña infinita y Los peores días, editada por Alfaguara.