Empleo, Migración y Tecnología

La migración hacia E.U.A. está cambiando el mercado laboral guatemalteco. En los últimos tres años, cada vez es más frecuente oír que distintos tipos de negocios no encuentran mano de obra para puestos de operario (o jornalero), o la rotación de dicho personal se ha ido incrementando de manera notable, afectando la calidad del servicio. Si bien hace unos tres años esto había empezado en el sector cafetalero, en lugares como Huehuetenango, ahora también se oyen de estos problemas en los negocios de comida rápida en la ciudad de Guatemala. De seguir así, la situación será aún más frecuente, afectando a un mayor número de negocios. 

Estos cambios en el mercado laboral generan riesgos y oportunidades. El riesgo es que muchos negocios que dependen de este tipo de mano de obra migrante no sobrevivan. Mucho del sector agrícola de exportación está en riesgo: siendo tomadores de precios internacionales no pueden trasladar el aumento en sus costos laborales, necesarios para disuadir trabajadores de migrar. La alternativa, que muchos han empleado ya, como ir a buscar mano de obra hondureña o salvadoreña, tampoco será viable en unos años. Frente a este escenario, no es descabellado pensar en un eventual descenso en nuestra producción y exportación agrícola.

¿Cuáles son las oportunidades? Una mano de obra más cara justifica la introducción de tecnología para incrementar la productividad de los trabajadores que quedan. Si hay menos mano de obra y la que queda es más cara, no hay muchas alternativas: o el café se moderniza o está destinado a colapsar. Lo mismo sobre el cardamomo, los vegetales, las frutas, etc. En Guatemala, un sector que se ha ido preparando para este tipo de sucesos es el sector azucarero. Estos avances no sólo se deben a la falta de trabajadores que ha traído la migración a Estados Unidos; los bajos precios de India, gracias a subsidios, economías de escala y tecnologías, han hecho que el sector azucarero busque ser más productivo (y diversifique sus inversiones). 

Una forma como ha ido incrementando su productividad (y requiriendo menos trabajadores) es introduciendo más tecnología y maquinaría. Pero para lograr esta transformación productiva no es suficiente con que exista mano de obra más cara o se afronte una caída permanente en los precios. Hace falta una apuesta financiera por la tecnología, por inversiones en investigación y desarrollo. Y, en esta área, Guatemala es muy deficiente. Los recursos de SENACYT son escasos y, los procesos de asignación de recursos son ineficientes y anacrónicos. 

Además, depende de un arreglo institucional poco funcional que, como hemos visto a lo largo de los años, no permite al país dar el brinco que en esta materia se necesita. Mientras tanto, los trabajadores emigran y las empresas buscan cómo ahorrar trabajo mediante la tecnología y maquinaría. Circulo retroalimentador que agudiza cada día más el problema.







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Author: Maria Suarez