Luto para el fútbol mundial

Triste noticia para cerrar el año: “O Rei” ha muerto. Quien compitió siempre con Pelé por el honor de ser considerado el más grande de todos los tiempos tampoco está ya con nosotros para heredar el trono. El siguiente candidato, Messi, como probablemente diría Maradona, es todavía un pibe que tiene mucho que mostrar dentro y fuera de la cancha para hacerse acreedor a tan grande honor. La grandeza de cada uno de estos jugadores de fútbol nadie la pone en duda. La forma en que los dos qua ya no están  vivieron fueran de las canchas es un asunto completamente distinto. Maradona, al mejor estilo de la famosa canción de Sinatra, vivió la vida “su manera”. Pelé, como apuntan algunos de sus críticos, se acomodó al statu quo de su país y a los tiempos y movimientos de la FIFA. Uno, Maradona, impolítico y rebelde; el otro, Pelé, diplomático y calculador. Maradona, como Pelé dijese alguna vez, fue un “mal ejemplo” para los jóvenes dados los excesos en determinados aspectos de su vida. Pelé, como Maradona dijese en una ocasión, acomodado a “vivir en la FIFA”.

Resulta muy difícil, sino imposible, además de injusto e impreciso, establecer quien de este trio de ases es el mejor de todos los tiempos. A su manera y bajo las particulares circunstancias que cada quien afrontó, Pelé, Maradona y Messi son los mejores de los tiempos en los que cada uno de ellos jugó al fútbol. Sin embargo, el honor de ser considerado el mejor jugador de fútbol del mundo trae consigo responsabilidades que van más allá de las canchas. Responsabilidades en las que Pelé y Maradona, muy a su manera, mostraron su  grandeza de espíritu y dotes de liderazgo. Messi, tiene que mostrarle al mundo de qué está hecho su liderazgo en asuntos sociales, políticos y deportivos. Sin duda, el argentino tiene todo a su alcance para ser el sucesor en esta dinastía, así como tiene una larga carrera dentro y fuera de las canchas para demostrarlo. Mientras tanto, no podemos pregonar aun a los cuatro vientos “Viva el Rey” y solo nos queda, diría Galeano, esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido”.

 







Editorial

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Author: Maria Suarez