Un Año Nuevo en alerta

Tendremos unas elecciones de descarte en donde el Tribunal Supremo Electoral y las cortes tendrán que decidir si aplican la ley o la interpretan según el interés político que presione más.

La etapa final del 2022 nos agarró con Convivios, Mundial, Navidad y Año Nuevo, una dosis perfecta para la élite política nacional. Usted verá, estimado lector, que mientras los espacios de libre expresión se cierran, los presupuestos para el año entrante se aprueban y las redes sociales se convierten en uno de los principales medios de información como de desinformación, los políticos hacen de las suyas. Ya hemos visto algunos binomios presidenciales proclamados así como la última solicitud de extradición de los EE. UU. pero cuando regresemos al día a día de la próxima semana, con colegiaturas y útiles, cuotas de tarjetas de crédito y el cansancio del tráfico de las “carreteras” por las vacaciones, el año electoral lo tendremos encima. Pero la gran incertidumbre de a quienes dejarán participar y a quienes no sigue siendo la única constante política en Guatemala.

Los tres elementos importantes que he señalado en la calificación de riesgo país para este 2023 fueron: la elección del presidente del Banco de Guatemala (BANGUAT) y Junta Monetaria, la capacidad de pago que El Salvador tenga de emisiones hechas por US$ 800 millones y obviamente las elecciones generales de junio del próximo año. Sobre el primer tema, las dudas de muchos se han vuelto realidad y la gestión del ex ministro de Finanzas, Álvaro Gónzales Ricci, al frente del BANGUAT y Junta Monetaria apunta a ser desastrosa, aunque siempre queda ese triste y húmedo paño de lágrimas de que las cosas “pudieron ser peores”. El tema de El Salvador es importante en dos sentidos, en que El Salvador es nuestro segundo socio comercial y lo que pasa en la vecindad en ocasiones afecta poco pero también puede afectar mucho. La influencia de Nayib Bukele, que sigue siendo el presidente con mayor aprobación en toda la región, puede sufrir un golpe serio de fallar en sus pagos y la presencia de China, que ha ofrecido cubrir la deuda, es un peso que no le conviene a El Salvador y en el corto plazo(este 2023) tampoco a Guatemala.

Por último tenemos el caso de las elecciones, los candidatos y los partidos en donde la norma sigue siendo la mediocridad y el reciclaje de personas que solo saben vivir drenando los recursos del Estado que desarrollaron una piel de cocodrilo y vendieron su dignidad por un puñado de dólares y relojes Rolex de imitación. La excepción, aunque ínfima, son algunos que buscan hacer un cambio pero no tienen los recursos ni la plataforma para hacer una diferencia y tienen que codearse con los primeros. Pero el problema sigue siendo ¿Quiénes sí participarán y quienes no? O sea, tendremos unas elecciones de descarte en donde el Tribunal Supremo Electoral y las cortes tendrán que decidir si aplican la ley o la interpretan según el interés político que presione más.

Así termina el año, con quienes trabajamos en esto en estado de alerta pero también conscientes que los días festivos son escape de nuestra triste realidad política. Pásenlo bien y ¡Feliz año nuevo a todos!







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Roberto Antonio Wagner

Consultor y analista de política y relaciones internacionales, catedrático universitario, columnista y ex funcionario diplomático. Interesado en historia, cultura y política de América Latina, Estados Unidos y Euroasia. @robertoantoniow

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Author: Maria Suarez