Niñitos Jesús

Las primeras representaciones de los llamados nacimientos o belenes, con imágenes de bulto se la historia del nacimiento de Cristo, se iniciaron al comienzo de la Edad Media, en los regiones italianas de Nápoles. Se les atribuye a los monjes franciscanos ser los primeros en representar con imágenes dentro de los templos y atrios conventuales la natividad del Señor con el fin de  mostrarle al pueblo, poco ilustrado en asuntos teológicos, el misterio del nacimiento de Jesús. 

Esta costumbre pasó rápidamente al ámbito doméstico, como sucedió con el santoral de la Iglesia, desarrollándose en casa la elaboración de altares, montículos o  huertos con los que se invocaba la protección y ayuda del santo, muy semejante, en costumbre y forma, a los elaborados en el Antiguos  Imperio Romano.

La devoción al Niño Dios recién nacido se extendió a todo lo largo y ancho de Europa y Asia cristiana en plena  Edad Media, y a Guatemala entró de la mano de los frailes franciscanos quienes  la promovieron entre alegres  posadas, pastorelas, representaciones teatrales,  actos sacramentales, misas y villancicos.  

Fue  tanta la aceptación de los fieles creyentes, que  la Natividad de Jesús también  aparece como motivo principal de las iglesias coloniales, como la de Belén en Antigua Guatemala; sin olvidarnos de nuestro Santo Hermano Pedro, principal motor de esta devoción, quien supo trasladarle al pueblo el sentimiento tierno e ingenuo de la devoción del Niño Dios recién nacido, basada en las narraciones evangélicas e interpretada entre otras, en la imágenes de bulto del Niño Jesús,  esculturas  de dimensiones pequeñas,  los cuales tradicionalmente  eran esculpidas en madera finas y encarnadas para simular la piel según la tradición occidental. 

Estas bellas imágenes de bulto correspondían a la idea de un recién nacido de origen caucásico, ojos claros y pelo castaño rizado y estaban ideados para que se pudieran acostar en un pequeño pesebre, o bien permanecer sentado ya fuera en una peaña de metal de dimensiones reducidas o en una silla.  

Para  representar la idea de Cristo bendiciendo al mundo,  estos niñitos tiene el brazo derecho ligeramente alzado, con la mano en posición de dar la bendición, lo que es perfectamente apreciable desde el pesebre o el sitial dispuesto en casa.  Entre las características más singulares de los niñitos chapines están aquellos, más antiguos, que tienen un pequeño morete en la espalda, signo pasional y premonitorio del sufrimiento inminente y futuro de Jesús. Otros “niños”, muy queridos y apreciados, son los llamados, Niños Jesús Pasionarios, muy barrocos en un sentido muy barroco, los que tienen a su lado pequeñas cruces, muy barrocos por su sentido dramático.

Las esculturas de Niños Dioses que se atesoran en los hogares chapines católicos  son verdaderos tesoros familiares y se han conservado como reliquias trasladadas de generación en generación, sobreviviendo a los tiempos,  terremotos y diluvios,  gracias a lo entrañable de su significado y  devoción.  Feliz Navidad a todos!

En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez