Son indicadores de los males que prevalecen, se mantendrán durante el próximo ciclo calendario.
Este año 2022 finaliza con hechos que expresan los retrocesos significativos experimentados a lo largo de los doce meses que expiran. Son indicadores de los males que prevalecen, se mantendrán durante el próximo ciclo calendario y amenazan con su continuidad, en caso se confirme la tesis de la continuidad del régimen, principal intención de varios de los partidos políticos participantes.
El abusivo y absurdo aumento en los salarios de los magistrados y jueces, es uno de esos hechos. Ese lamentable suceso tiene varios significados. Expresa la prepotencia de muchos de quienes ostentan cargos públicos, quienes creen que los recursos bajo su supervisión son patrimonio privado y por tanto pueden hacer con ellos lo que les venga en gana, en especial, beneficiarse económicamente versus una gestión por demás oscura donde la justicia ha sido convertida en un trapeador sucio. Este tipo de tendencias va en franco crecimiento, sin que nada ni nadie se oponga en la rápida escalada de vicios y perversiones.
Los aumentos estrafalarios (que van desde los Q3,900 hasta los Q32,200 mensuales), también representan el desprecio que los llamados operadores de la justicia tienen respecto a la sociedad, a la que supuestamente sirven. Además de ocupar de manera ilegal esos cargos (en el caso de los magistrados de cjs y salas de apelaciones), sus actos a lo largo del año han tenido como principales motivaciones el servilismo, el respaldo a la lógica de la venganza y el recorte de derechos.
Otro hecho relevante es la solicitud de extradición de cuatro “personajes” activos de la política nacional vinculados con estructuras del narcotráfico transnacional. Ante la inacción de las “instituciones” nacionales, el gobierno de EE.UU apunta a contribuir, en alguna medida, a la limpia previa a la contienda de junio 2023. El golpe es artero contra aliados del oficialismo (partidos Todos, UCN y alcaldes cercanos al ejecutivo). Aunque el primero de los partidos se esfuerce por marcar distancia, es obvia la participación activa del diputado sindicado en esa organización, siendo incluso financista y principal operador en uno de los distritos (Sacatepéquez), departamento donde logró la elección en 2019 de 3 alcaldes (Antigua Guatemala, Santa Lucía Milpas Altas y Santa Catarina Barahona).
En el caso del diputado suplente del Parlacen, lo relevante es el nuevo involucramiento del expartido UCN en el departamento de Huehuetenango donde la cohabitación oficial ha hecho de las suyas en las dos últimas administraciones. En cuanto a los dos alcaldes, las menciones son arteras. Uno fue postulado por CREO y otro por Prosperidad Ciudadana, lo cual confirma que los partidos no pasan filtros ya que lo único que les importa es llenar sus listados de candidatos con quienes les garanticen financiamiento (no interesa saber el origen) y los votos necesarios. Lo interesante son las menciones territoriales. Uno es alcalde de un municipio de San Marcos (nada nuevo), pero el otro es alcalde de una cabecera departamental (Cuilapa), quien se postularía a la reelección por el partido oficial. Además, representa un circuito no tradicional (no es municipio fronterizo ni costero), lo cual confirma que el narco ha expandido sus redes por todo el país.
Así cerramos al año y por el mismo lado comenzaremos el próximo. Esos son los signos que en realidad deben ocuparnos para salir de la inacción social prevaleciente.
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