Tiempo

“Si para disfrutar de un presente placentero necesitamos obtener la certeza de un futuro feliz entonces estamos llorando por la luna. No tenemos tal certeza.” Alan Watts, que trabajó ampliamente para explicar en términos occidentales esta ontología, advertía que la fuente de la ansiedad y de la frustración humana es la tendencia a vivir por el futuro, que es una distracción. Más aún, en La sabiduría de la inseguridad: Un mensaje para la era de la ansiedad, Watts explica: “Las mejores predicciones del futuro son cuestiones de probabilidad y no de certeza y, es más, hasta donde sabemos todos nosotros experimentará algún grado de sufrimiento y eventualmente morirá. Si nos somos capaces de vivir un presente pleno, sin la certeza de un futuro feliz, entonces definitivamente no estamos adaptados a vivir una existencia que es finita donde, a pesar de nuestras mejores intenciones, ocurrirán accidentes y donde al final del camino falleceremos”.  

La noción de presencia tiene sus orígenes en la noción de atención plena (la habilidad de experimentar nuestra existencia con plena conciencia) desarrollada en la filosofía occidental. 

Lo que Watts trata de explicar es que nuestra inhabilidad por vivir plenamente en el presente nos roba de nuestra capacidad de producir una existencia feliz. “Calma la mente y el alma hablará” reza un popular refrán occidental. Y es que la mente constantemente nos está jugando tretas. Induciéndonos a temores y dibujando escenarios desdeñables en nuestra imaginación que desembocan en ansiedad. 

El movimiento hippie de los sesenta lo entendió mal; es correcto enfocarse en el presente y vivirlo en plena conciencia, sin embargo, es incorrecto desdeñar el futuro e irresponsablemente abandonar las acciones que lo moldearán, como ellos pensaban. Más bien el secreto está en enfocarse en el presente y lograr una existencia virtuosa que reditué una vida plena hoy y mañana.      

De regreso al tema que nos convoca hoy, es imposible que disfrutemos nuestra vida si no logramos compenetrarnos en cada acción individual que ejecutamos. Es como decían los abuelos “hay un tiempo para todo”. La multitarea o multitasking es una falacia peligrosa que irreparablemente lleva a un futuro de ansiedad y frustración. 

Para aclarar un punto más: no hay nada de malo es buscar la productividad, todo lo contrario, es deseable, pero sería lamentable enfocarnos en ella sobre la capacidad de vivir en conciencia plena. Los minutos que moldean nuestras horas, son también los días que moldean nuestras vidas. 

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Author: Maria Suarez