“Se cree mucho más en lo posible si es negro, abyecto y destructivo”
Nuestro novelista Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, llamaba “bolas” a los rumores, esa tendencia parlanchina que no es exclusiva de los guatemaltecos, aunque en las sociedades más desarrolladas se manifieste menos debido a la práctica de la racionalidad cartesiana (se es inocente hasta cuando se demuestra lo contrario), pero en tierra donde impera la magia y el subdesarrollo, es más fácil creer en lo negro, abyecto y destructivo, en lo que perjudica la reputación de otra persona, antes que a sus explicaciones, defensa o coartada, porque se pone más interés a quienes acusan, y sobresale lo que huele a escándalo, chisme, insulto, desprestigio, perjurio, difamación…
Los romanos utilizaron la arena para presenciar a los gladiadores matándose entre sí, o a los leones devorando cristianos bajo una nube de bichos, porque presenciar la muerte permite sentir que estamos vivos, o porque gusta el peligro como en los circos cuando los trapecistas dan volteretas sin red.
Al final de este año que ya se esfuma, vemos venir un 2023 repleto de “bolas” y acusaciones debido a la contienda política, donde una multitud de gente estimulada por sus pretensiones, deseos de servir o de servirse, competirán para conducir la nave en la que navegamos millones de guatemaltecos hacia un destino incierto. El asunto es serio, no se puede ignorar la responsabilidad, porque si dejamos en otras manos la decisión que nos corresponde, luego se tiene que asumir el resultado.
La inmensa cantidad de líderes interesados, que se forman como para comprar entradas para ingresar a un show de Arjona, son en general desconocidos, y para poder optar a los cargos públicos ya empezaron a expulsar sapos y culebras sucias, con campañas negras para descalificar a sus adversarios, y como se puede acusar de cualquier cosa no sería de extrañar que aumente el tono frívolo de los insultos y acusaciones espurias o reales, y pienso que la único que ayudaría a salvar a la comunidad es que los ciudadanos rechacen a los promitentes candidatos que hablen mal de los demás.
Hay que exigir jugar limpio, siguiendo reglas rígidas como en el fútbol, que los participantes se expresen proponiendo, que se den a conocer en el plano serio, porque si actúan como ratas, atacando, habría que dejarlos fuera de contienda. Hay que empezar por pedir seriedad a los políticos, porque estamos en medio del océano en un barco que no avanza sino gira en el mismo punto, o da vueltas.
El Año Nuevo es propicio para hacernos propósitos, como exigir que solo lleguen a los comicios de junio los jugadores limpios.
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Méndez Vides
Escritor, ganador del Premio Latinoamericano de Novela Nueva Nicaragua 1986 y del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 1997. Autor de novela, cuentos y ensayos, y observador de la conducta humana.