Urgente en tiempos de diáspora inducida.
A primera vista, el escenario electoral, pareciera un florido abanico de opciones, en donde el electorado tendrá oportunidad de escogencia, luego de normales y profundas cavilaciones sobre el contenido programático, ideología, acciones de vida y plataforma partidaria de los hombres y mujeres postulantes a cargos de administración pública en las elecciones 2023. Para nuestra frustración, la realidad es absolutamente distinta. El 99 por ciento de postulantes hasta ahora conocido, corresponde a la partidocracia tradicional que gobierna este país de 1954 a la fecha, obviamente, tienen matices. Evolucionan e involucionan. La historia no es plana. Hay desde los más vergonzosos continuismos, representados, por hijos y nietos de personajes, que le han quedado a deber a esta sociedad, ya por corruptos, criminales, locuaces y avaros potentados de la tierra.
Otros -postulantes- devienen de burócratas de nivel ministerial, que habiendo sido parte de la corruptela y demostrada lealtad a las élites económicas y militares, argumentan derecho a “probar suerte”, además de que “el pueblo se los pide”. De estos la mayoría no aspira a ganar la elección, buscan cuota en la administración pública. Pero existe otra vertiente: exageradamente vulgar, conformada por exdiputados y exdirectores generales -de cualquier cosa- que parten de la premisa, acuñada por ellos: que el pueblo es baboso y agradecido y cuando ellos ejercieron el cargo, hicieron multiplicidad, de “favores al pobrerío”, verbigracia, asignando cupones de ayuda gubernamental o poniendo en prioridad listas de beneficiarios, colectadas y traídas por intermediarios de base. Existen, sin embargo, corrientes ciudadanas de rechazo a esta realidad, por lo menos tres movimientos ciudadanos: a. los que piden rechazar las elecciones, porque nada cambia. Yo crecí escuchando aquello y no le encuentro, ahora, él sentido práctico en cuanto a su incidencia para hacer variar el rumbo del país.
Quienes demandan a la ciudadanía NO VOTAR POR CORRUPTOS Y CRIMINALES -esto incluye a herederos y allegados, y c. Quienes se plantean votar por opciones no comprometidas con corrupción y crimen. Que las hay. En corolario siempre se escucha la critica a las opciones no comprometidas con el régimen, por no haberse unido y llegar dispersas a las elecciones. Ideal. Pero ese es el nivel de madurez política de este país. Bajísimo. No hay donde perderse. Esto incluye a políticos en ejercicio -no me refiero a politicastros, esos ni nivel tienen- y ciudadanía. Nadie escapa.
Lo anterior explica en parte, la apatía de sectores medios y el ansia de algunos por anexarse a Miami, conglomerado al que eso de dictadura o democracia, les parece un chiste aburrido. Así, que en medio de diáspora democrática y conveniente apatía es urgente dar carta de presentación y acción en la vida pública a una corriente de participación política, que sea alternativa real de cambio de correlación de fuerzas políticas en el país. Expulsar y rechazar a quienes han estado coludidos con el poder y la corrupción. De amplia base, sin sectarismo y conformada desde los pueblos indígenas y sectores históricos de la lucha popular y política en este país. Una alternativa coherente con el futuro que merece esta sociedad, multisectorial, que marche a la ofensiva del rescate de los principios democráticos en este país.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Helmer Velázquez
Abogado y Notario
Miembro del Secretariado de AEU en los años ´70
Asesor laboral y Director de Organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales (Coordinación de ONG y Cooperativas -CONGCOOP- Mesa de ONG de América Latina, FORUS, Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra)
Estudioso del desarrollo rural y los movimientos sociales del campo. Abogado asesor de organizaciones campesinas y sociales. Aspirante a político dentro del movimiento democratico.