El silencio, la permisividad y la complicidad del pueblo ruso con su actitud de esclavos por elección, empieza a ser una seria amenaza para ellos mismos.
La famosa “operación especial” no es más que una invasión injustificada a Ucrania, una guerra plagada de fracasos, errores, mediocridad y altos grados de barbarie, vejaciones, saqueos, violaciones a mujeres y niños, para rematar torturando a sus propios soldados y ajusticiamientos por la espalda.
Una verdadera carnicería en la que los rusos dirigidos por el Fhurer de Rusia Vladimir Putin continúan bombardeando sin parar a la población civil, como vendetta por los evidentes fracasos en el tema militar y las derrotas constantes en el campo de batalla.
Grande es la humillación del ejército ruso y prácticamente imposible de ocultar para la humanidad y la historia, la decadencia militar y el bajo espíritu e ineptitud de sus tropas, conducidas como rebaño al matadero.
Debiendo incluso irrespetar el hipócrita y falso alto al fuego, decretado por Putin para la celebración de la Navidad, en la que declaro que “es época de fomentar valores como la misericordia, la compasión, la bondad y la justicia”
Toda una abominación luego de que su artillería ha arrasado pueblos enteros, dejándolos desolados y prácticamente sin piedra sobre piedra.
Moscú desde el inicio levanta una red de prisiones en sótanos para torturar a los reclutas a volver al frente y utiliza “tropas barreras” o “unidades de bloqueo” que aniquilan a los propios soldados rusos que huyen o tan solo dudan en el frente de batalla.
Todo planificado por meses para esta segunda ola de reclutamiento forzoso en toda Rusia, luego de la destitución del fracasado general a cargo de la guerra en Ucrania, en la que según el diario europeo el mundo entre otros medios, han muerto más de cien mil soldados rusos muertos, y destruidos 3.098 tanques, 6,167 vehículos blindados, 2.086 piezas de artillería, 437 lanzacohetes, 218 baterías antiaéreas, 286 aviones, 276 helicópteros, 865 drones y 723 misiles crucero.
Toda una debacle de dimensiones aún inimaginables, que obligan al mentiroso compulsivo del presidente ruso a ensañarse más con su mismo pueblo y su misma sangre.
El reclutamiento que está por venir será brutal y despiadado, digitalmente organizado para que ni un solo ciudadano ruso pueda escapar, al mejor estilo del tercer Reich, preparan los fusilamientos masivos por alta traición a todo aquel que se niegue a ir al frente de batalla.
Acciones desesperadas de una guerra perdida incluso antes de empezar, al no contar con el valor del pueblo ucraniano al defender su patria y el pobre espíritu del soldado ruso, entre tantas otras vergonzosas situaciones que ya todos conocemos.
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