Nuestro país se convirtió en un pantanal donde nos han gobernado todo tipo de animales, el mono de oro, el pollo ronco, el conejo, el gavilán y ahora hasta el mariposon permitiendo que todo tipo de flora y fauna salvaje se apodere del sistema, dejándonos literalmente empantanados en un lodazal sin salida.
Lejos quedó el sueño que tuvimos los Constituyentes, electos libremente en la elección más concurrida de la historia nacional, de poder por fin lograr el ideal de una República verdadera donde el bien común fuera en realidad el objetivo a lograr.
¿Y que en realidad sucedió?
La pobreza con el mayor índice de latinoamérica y de las más altas del mundo. El país donde la desnutrición infantil nos coloca en primer lugar mundial, cerrando así el paso a una juventud con suficiente capacidad para sacarnos del subdesarrollo. Un sistema político cooptado, mafias en la construcción de obra pública y un largo etcétera.
Hemos llegado al punto que los nombramientos de los funcionarios públicos se hacen por la iniciativa privada representada en las universidades de cartón que dominan las famosas comisiones de postulación, comisiones que por ningún lado aparecen en la Constitución original de 1985 sino que fueron producto la mal intencionada y mal lograda reforma constitucional de 1993.
¿Qué nos dejó esa reforma constitucional?
Simple, muy simple. Logró el sueño privatizador en el que vivimos los guatemaltecos sin darnos cuenta.
A ver un recuento:
Las finanzas del estado están privatizadas. Guatemala es el único país del mundo donde el gobierno debe acudir a los bancos privados para poder financiar sus operaciones. Los demás países tienen su banco central que les provee financiamiento ilimitado. Aca tenemos un banco central de papel que solo sirve para jugar a los intereses de los banqueros privados y a partir de este gobierno a manipular las reservas internacionales y perder, si , como lo está leyendo, perder la cuarta parte de esas reservas en jugarretas financieras.
La educación , la salud son tan malas y tan mal atendidas por el estado que quien puede paga colegio privado para sus hijos y seguro médico privado para que le atiendan sus necesidades de salud. Y el resultado del sistema público educativo es que 8 de cada 10 maestros, si , maestros no pasan la prueba estándar de lectura y 9 de cada 10 no pasan la prueba estándar de matemática. Con maestros con este nivel de ignorancia no podemos pretender que nuestra niñez educada en el sistema público logre avanzar en la vida. Ni que decir el sistema público de salud, sin vacunas en una pandemia, con mascarillas falsas, sin nivel primario de atención y el resultado final, la gente se muere dentro de los hospitales pero por falta de atención y medicinas. Compare usted con los niños educados en colegios privados y atendidos por verdaderos seguros médicos. ¿Por qué el estado no puede si dispone de Q28 mil millones al año?
La obra pública privatizada. Ya la dirección general de caminos no construye caminos. El aeropuerto es un asco. Los puertos insuficientes y con el mayor trasiego de droga de la historia. Telecomunicaciones privatizadas al precio más alto del mundo, disponible para todos eso si, Guatemala tiene más celulares que inodoros…
La seguridad pública privatizada. Nadie confía en la PNC y entonces todos los que pueden tienen seguridad privada. Es el colmo que el propio estado contrata a compañías particulares de policías de alquiler para cuidar sus instalaciones. Hay 3 agentes de seguridad privada por cada agente de la Policía Nacional. Y además el síndrome de jeque o warlord de los alcaldes municipales, quienes han armado verdaderos ejércitos disfrazados de policías municipales con el fin de extorsionar a los comerciantes y a los conductores de vehículos.
En fin, un sueño húmedo para los proponentes del estado privatizado…
Ni hablar de la justicia, con magistrados usurpando el cargo desde hace más de tres años y encima aumentando el salario a casi el doble, literalmente de noche y en despoblado.
Conclusión: El estado de la nación para este 14 de enero debería reflejar esta situación y no como esperamos florecitas rosadas y logros fantasmas, que son tan buenos y eficaces que nadie de la población los percibe.
Y finalmente a las puertas de un proceso eleccionario donde la regla se puede resumir en una campaña de mudos para sordos…
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Aquiles Faillace
Empresario, catedrático universitario y columnista. Diputado por Lista Nacional en 1985 y firmante de la Constitución Política de la República. Expresidente de la Asociación de Dignatarios de la Nación.