La inflación aumentó en casi un 10 por ciento este año.
Para hacer un diagnóstico de la salud de una persona deben analizarse una serie de datos. Pueden ir desde tomarle la temperatura y la presión hasta pedirle que le hagan exámenes especializados. El diagnóstico económico también requiere datos, pero en Guatemala no se están analizando con cuidado; es un engaño. Es como si tuviéramos los síntomas del Covid, pero no nos hacemos la prueba. Veamos si la economía guatemalteca en 2022 realmente pasa la prueba.
Primera prueba. Para comenzar, no basta con limitarnos al dato del crecimiento del PIB, que viene siendo el crecimiento de los ingresos totales de Guatemala. Coloquialmente podemos llamarlo el pastel total que se distribuye entre la población. Pero nunca nos dan el dato del crecimiento del pedazo de pastel que le corresponde, en promedio, a cada comensal. Es el PIB por habitante. Es muy fácil calcularlo. Solamente se divide el total del PIB entre el total de la población. Para estimar lo que crece se compara su valor en un año con el del año anterior. El PIB de cada guatemalteco, equivalente al ingreso por habitante, creció en 2 por ciento el año pasado. Como indiqué en un artículo anterior, el promedio de América Latina, y de la mayor parte de países de la región, creció más: el aumento del ingreso de cada uno de sus habitantes fue en promedio mayor al de cada guatemalteco. No pasamos la prueba.
Segunda prueba: inflación. La inflación aumentó en casi un 10 por ciento este año. Significa que el poder adquisitivo, en promedio, se redujo en una décima parte. Es una inflación excesiva. Fue provocada principalmente por el aumento de precios de las importaciones, especialmente de combustibles y alimentos. No fue culpa de las autoridades, pero de todos modos la economía no pasó la prueba.
Tercera prueba: condiciones de trabajo. El salario mínimo más alto, que se debe pagar en actividades no agrícolas que no son de maquila, aumentó en solo 7 por ciento en el departamento de Guatemala y en 4 por ciento en el resto del país. No se respeta en la mayor parte del país, pero comparémoslo, de todos modos, con el 10 por ciento de inflación: no compensó la caída del poder adquisitivo de aquellos que cobran salarios mínimos, que viven principalmente en la capital. La economía tampoco pasó la prueba. Debiéramos contar con datos de empleo, que cada año tendría que publicar el Ministerio de Trabajo junto con el INE y el Ministerio de Economía, pero los grandes empresarios no quieren que ese dato se conozca. Contrasta con Estados Unidos, que publica datos mensuales de empleo. Aquí no sabemos lo que ocurre con el empleo. La economía tampoco pasó la prueba.
Cuarta prueba: condiciones externas. Aumentaron las exportaciones, pero las importaciones van galopando por delante. Las remesas cubrieron la brecha, pero crecieron las salidas de capital. Cayeron las reservas internacionales a pesar del auge de las remesas. La economía tampoco pasó la prueba. Urge debatir una nueva estrategia de desarrollo.
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Juan Alberto Fuentes Knight
Juan Alberto Fuentes Knight es un economista, funcionario de organizaciones no gubernamentales, y político guatemalteco. Ha sido Ministro de Finanzas de Guatemala y presidente de la junta de Oxfam International, entre otras funciones desempeñadas.