El mejor lugar para el Aeropuerto Internacional

Al final logramos entrar en un acuerdo que firmaron todos, en el que venderían al Estado de Guatemala los terrenos, a un precio de un millón de dólares por caballería.

A finales del siglo me di cuenta de que todos los países asiáticos, para comercial con Sudamérica tenían que viajar a Estados Unidos ya que no había en Centro América un aeropuerto que pudiera servir de puente; por lo tanto, con el Licenciado Gonzalo Hernández contratamos a un grupo de ingenieros, para que realizaran la búsqueda del mejor sitio para construir un aeropuerto internacional. 

En pocos meses nos indicaron que el mejor lugar estaba en Masagua, Escuintla, la mitad del terreno estaba en el Km 92, al lado derecho camino a Puerto Quetzal. En el mismo había varias fincas. Tuvimos durante unos tres meses sesiones con los dueños; la propiedad mayor era de los Hermanos Villavicencio con 17 caballerías; un salvadoreño tenía 11 caballerías; el querido amigo Beto Arriaza(+) con 6 caballerías y luego un grupo de dueños más, haciendo un total de 30 caballerías.

Al final logramos entrar en un acuerdo que firmaron todos, en el que venderían al Estado de Guatemala los terrenos, a un precio de un millón de dólares por caballería.

Como habíamos tenido conocimiento del fracaso de varios proyectos previos, averiguamos que había una entidad regente de los vuelos internacionales en Canadá, por lo cual logramos en la embajada canadiense ubicar a la institución y a la delegada en Guatemala.

Luego visitamos al encargado del aeropuerto nacional, quien nos indicó que se necesitaba la autorización de la entidad  OACI, “Asociación de Aeronáutica Civil Internacional del PNUD” con oficina en Guatemala, a quien le indicamos que nos acompañaba la representante de ella, diciéndonos, si es así, pueden presentarse con el presidente Álvaro Arzú y exponerle el proyecto. 

El presidente nos dio una cita, a la cual acudimos acompañados con tres de ellos y la representante de OACI, con el documento firmado legalmente por los propietarios de las 30 caballerías, con el precio de un millón de dólares por caballería. 

En la visita, el presidente Arzú nos escuchó, luego llamó al Lic. Mariano Rayo y le indicó que viera la posibilidad del proyecto. Lastimosamente, nunca más supimos, ni tuvimos la oportunidad de hablar con Mariano Rayo, perdiéndose la increíble posibilidad de un crecimiento económico al convertirnos en el puente aéreo Asia con Centro y Sudamérica.

En tiempos del presidente Oscar Berger, me llamó el ministro de Obras Públicas, Ing. Ernesto Ramírez, para que acompañara a los delegados Japoneses en el estudio que estaban haciendo para localizar el mejor lugar para un aeropuerto internacional, indicándome que él consideraba que yo tenía el mejor conocimiento del tema. Cuando llegué ya sólo quedaban 19 de los 84 lugares que habían estudiado. El delegado me preguntó cuál era el proyecto que tenía, y le indiqué en el mapa cuál era. La siguiente semana me indicó que habían escogido 6, pero que no era el que yo proponía. Entonces, me quedé mirando el plano que estaba sobre la mesa, vi que las pistas estaban orientadas con dirección al norte y le dije, ya se dio cuenta de que enfrente está el “Volcán de Agua”, solo dio un suspiro y nos despidió. A la semana siguiente que regresamos me dijo, ya solo quedan tres, el suyo ya está allí. Me dirigí a la oficina del Ing. Alejandro Botrán, cuya empresa había comprado los terrenos, quien me dijo: no lo vendemos, te ofrecemos uno aproximado a 1 Km de distancia. que está del otro lado de la carretera.  Al presentarle la propuesta al representante Japonés me dijo, no: el suyo es el mejor.







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Jaime Arimany

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Author: Maria Suarez