Hace unos días, falleció el Papa Emérito Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), de 95 años de edad (1927-2022), quien fungió como el 265º papa de la Iglesia Católica y el séptimo soberano de la Ciudad del Vaticano, desde el 19 de abril de 2005 hasta su renuncia ocurrida el 28 de febrero de 2013, con motivo de la cual expresó: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Fue la primera renuncia de un Papa desde que el Papa Gregorio XII lo hizo en 1415 mil 600 años atrás.
Benedicto XVI renunció cuando tenía 86 años, abrumado por el creciente número de denuncias por pederastia en el seno de la Iglesia Católica, el activismo del “lobby gay” a lo interno de la clerecía, la reacción ante su iniciativa de reforma del Banco Ambrosiano, para combatir el blanqueo de dinero, la problematización de los escándalos de corrupción institucional, así como por una supuesta conspiración para reemplazarlo.
El prelado Ratzinger era un teólogo sobresaliente. Fue designado por el Papa Juan Pablo II para presidir la Congregación para la Doctrina de la Fe. Durante su papado se publicaron tres encíclicas: Caritas in veritate (29 de junio de 2009), Spe salvi (30 de noviembre de 2007) y Deus caritas est (25 de diciembre de 2005). Tradicionalmente, una encíclica (del latín “encyclia” y del griego “egkyklios” que significa “envolver en círculo”), es una carta solemne sobre asuntos de la Iglesia o determinados puntos de la doctrina católica, dirigida por el Papa a los obispos y fieles católicos de todo el mundo.
La producción bibliográfica de Joseph Ratzinger fue prolífica. Entre los libros más difundidos se encuentra la Trilogía de Jesús de Nazaret: Jesús de Nazaret: Desde el bautismo hasta la transfiguración; Jesús de Nazaret: Desde la entrada en Jerusalén hasta la resurrección; y La infancia de Jesús.
El Papa Benedicto XVI, sobre la familia, expresa: “La familia es el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a dar y recibir amor”; y, asimismo, proclama: “La familia, fundada en el matrimonio, constituye un patrimonio de la humanidad, una institución social fundamental; es la célula vital y el pilar de La sociedad y esto afecta tanto a creyentes como a no creyentes”.
Sobre el amor, el Papa Emérito afirma: “La renuncia al propio interés es la prueba de estar construyendo la propia vida sobre el amor; tratando de enfocar la propia existencia desde el don gratuito de sí mismo”. “El amor tiende a la eternidad”, dice Ratzinhger.
En torno al poder, Ratzinger dice: “Cuando el poder se independiza y es buscado como la máxima categoría humana, entonces se convierte en esclavitud y se transforma en el polo opuesto al amor”.
Sin duda, extrañaremos las enseñanzas del Papa Benedicto XVI. Que Dios lo tenga en su gloria.
