Que el año nuevo venga con justicia nueva.
Sería genial que cada año nuevo fuera página en blanco. Volcán sin escalar. Sin tachones ni posdatas. Borrón y cuenta nueva. Pero la realidad no da tregua, es como un hilo largo que no hace pausas ni permite excusas. Lo que necesitamos es que el año nuevo venga con justicia nueva, con un ciudadano nuevo hecho de indignación y dispuesto a no permitir tanto descaro.
Aun así, tratamos de creer que estamos a punto de vivir el primer capítulo de nuestras vidas. Como si volviéramos de cero a las palabras y mensajes colmados de buenos deseos, pensamientos, planes y sabidurías que invaden todo tipo de pantallas.
Pero al escuchar noticias nos percatamos de que la tragedia sigue deambulando en tanta esquina (el cruel y despiadado asesinato de Génesis, una niña de siete años). El dolor no cesa. La niñez desprotegida; la violencia rampante. Noticias de corrupción y terrorífico mal uso de la justicia, invaden. La mayoría de carreteras en estado paupérrimo; la pobreza crece; la cruel desnutrición no se detiene. Al parecer este año no trae borrador.
Y los expertos auguran que este nuevo ciclo será complicado, ¿más todavía?
Año electoral. Sería fabuloso que todos los candidatos a dirigir nuestro país invirtieran el dinero (que tiran en tanta imagen falsa, en tanta tinta tonta) de sus campañas en planes congruentes, en reflexiones colectivas, en estudios científicos, en preparación seria de sus cuadros. Y todos los votantes deberíamos de llenar el país con nuestras propias vallas que dijeran: “Ya no nos tragamos más mentiras”.
Ya vimos que por la vía de la pasividad esto no cambiará significativamente. Ya vimos que por la vía de la pasividad las dinámicas racistas y machistas se reactivan sistemáticamente en la política. Suelen disfrazarse de actitudes, valoraciones y prácticas que, de muchas maneras, justifican dominación y agresión. Entre ellas: la marginación, el machismo, la omisión, la invisibilización, la burla, los prejuicios, la segregación, la exclusión, la homofobia, el paternalismo y los estereotipos. Ya vimos que por la vía de la pasividad sólo alcanzamos retrocesos y más dolencias.
Pues sin remordimiento ni agujeros en el corazón debemos iniciar este nuevo ciclo con conciencia y demanda; con acción; con determinación y los ojos bien abiertos. Porque los engaños crecen, las notas falsas se intensifican. La mentira pareciera ser la gran protagonista de esta nueva etapa y es ahí cuando la decisión de la mayoría lleva consigo una inmensa responsabilidad: derrumbarse y buscar la verdad. Crucial para dar giro.
PD: En lo personal van mis deseos de amor, atrevimiento y dignidad. Feliz 2023.
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